Tenía ganas de volver a disfrutar de los bosques y rincones de La Grevolosa, pero a la vez intentar realizar un recorrido nuevo por nuevos rincones y lugares del sitio, de la zona. La Serra dels Llancers es el sistema geográfico en donde se encuentra el circo de La Grevolosa, pero ésta se encuentra en una punta de la sierra, cuando la misma sierra sigue con sus alturas hacía el este, hacía la Comarca de La Garrotxa. Estamos en la misma frontera entre Barcelona y Girona, entre l’Osona y La Garrotxa e incluso puede que pisemos terreno dentro de términos municipales de La Garrotxa, pero el inicio y la mayor parte del recorrido está dentro de territorio barcelonés.
La fama o renombre de la Serra dels Llancers había entrado en mis objetivos de visitarla y recorrérmela seguramente por fotografías y relatos en el Face de algún conocido o también en algún reportaje en televisión, prensa, revistas… no me acuerdo bien, quien sabe. La cosa es que había que visitar esta magnífica sierra, lugar, en el que la Fageda de La Grevolosa era uno de sus fuertes pero no el único, no es el único bosque o hayedo protegido y bien renombrado.
Recuerdo la subida al Puigsacalm. Mirando hacia el sur desde su cima podíamos admirar una serrezuela a más baja altura pero abrupta y empinada en toda su ladera, con una orientación oeste-este y con una estupenda, magnífica y excepcional masa boscosa, robledales, hayedos… que miraban hacía aquí, era la ladera norte de la sierra: esta es la Serra dels Llancers. Llamativos colores, perfil recortado en la cima de la sierra, casi encrespada, encrestada… excepcional. Hay que visitarla.
También aprovecho la actividad para pasar por la misma Grevolosa y si puede ser la cima más alta de la sierra, si puede ser. Por ello la actividad la programé para recorrernos la mitad de la sierra, y en otra ocasión y desde la parte de Girona, de La Garrotxa, la otra mitad. Para que en esta ocasión intentar subir la cima de la sierra. Según el recién comprado mapa Alpina no tiene nombre la máxima altitud de la sierra… veremos que subimos. Y para que no se hiciera demasiado larga decidí recortar el recorrido realizado en la anterior actividad de La Grevolosa y el Molí de Bracons (del cual recorreremos algunas partes) y dejar el coche justo en las cercanías de los parkings construidos expresamente para la visita a La Grevolosa. Pero esta vez justo en el cruce entre la pista que va de Piguillem a El Güell, a la que sube a dichos parkings, muy cerca del nombrado El Güell.
Entonces Raquel y yo nos acercamos al lugar, dejando el coche justo detrás del cartel informativo que nos explica que es La Grevolosa, el pasado domingo 13 de marzo para realizar este recorrido por la Serra dels Llancers y La Grevolosa. El día parece que no será demasiado frío a pesar de ser invierno, y sí soleado sin nubes, a pesar de estar en una zona y comarcas muy lluviosas. Dejamos el coche y seguimos le recorrido ya realizado en La Grevolosa y el Molí de Bracons que desde aquí pasa por El Güell y sube en busca de La Grevolosa por el Collet de La Cometa. Entonces llegamos el cruce de caminos con las indicaciones hacía La Grevolosa casi en las puertas de El Prat de La Vola. Desde entonces el recorrido tendrá la dirección norte después de una curvita cercana del camino que sube y va cogiendo altura poco a poco. Fotos de nuevo a los mismos ejemplares a los que también los fotografié en la anterior nombrada actividad, son fantásticos y enormes.
No hay pérdida. Justo cuando llegamos a una curva del camino ya metido en el estupendo hayedo de increíbles ejemplares, y donde un cartelito nos indica como ir al Coll dels Llancers. Dejamos el estupendo lugar, hermoso hayedo y el recorrido ya realizado en La Grevolosa y el Molí de Bracons para subir en dirección al Coll dels Llancers y pisar nuevas sendas y lugares en esta nueva actividad. Dejamos la dirección norte, noroeste, para subir por una, al principio empinada senda con zigzag en dirección noreste, y luego este. Se nota que esta senda seguirá toda la larga que es la Serra dels Llancers, paralela a su orientación pero siempre por su ladera sur, más soleada y menos poblada por estos increíbles bosques.
La senda a partir de coger cierta altura sigue horizontal por toda la larga que es la ladera de la sierra. El bosque y hayedo también es magnífico. La senda sin pérdida; ancha en algunas ocasiones y estrecha en otras. De tanto en tanto se abre el bosque y vemos el paisaje alrededor, sobre todo hacía el sur. Llegamos a un punto que casi sobresale del recorrido y de la ladera de la sierra, en un claro del bosque, hacía la derecha nos acercamos a una especie de mirador por encima del robledal: aunque el sol nos refleja para hacer buenas fotos, las vistas hacia el enorme manto boscoso al sur de esta sierra, con escondidos vallecillos, perfiles de barrancos poblados de bosques, robledales, hayedos… es increíble, hermoso, fantástico… y justo sobresaliendo de todas estas suaves lomas y vallecillos las escarpadas pero también boscosas laderas verticales de la Sierra de Cabrera, como una mole dominante que hace no puedas apartar la vista del paisaje en el que reina y domina con su prominente altura… así han quedado las fotos.
Desde este mirador también observamos el fantástico y gris manto boscoso de la sierra que nos estamos recorriendo. Tremendo, frondoso pero triste por la época y por sus deshojados árboles, marrones, grises claros son los colores predominantes. Pero tenemos que proseguir, el sol ya está alto y ninguna nube impide su visión. La senda prosigue por casi la misma altura de la sierra hasta que en un punto dicha senda deja la horizontalidad para comenzar a girar a la izquierda y arriba en una empinada ladera media cubierta por el bosque, medio en un claro del bosque, y con la senda que comienza a zigzaguear y casi escarparse entre terrenos más verticales y directos para coger altura. Ya era hora de sentir el corazón latir en esta subida y forzar la respiración, los pulmones… estar vivo por unos minutos de esfuerzo ¡Que el cuerpo lo note!
Y esta senda empinada parece que intenta llegar al nombrado Coll dels Llancers, y así parece que es. Ya hemos llegado a la parte más alta de esta subida. Estamos en la misma cima de la columna vertebral de la sierra. Según el mapa nos dice que es el Plá de Llancers, pero a la vez también el Coll dels Llancers. Descanso. El lugar es bonito pero no es demasiado llano. Hay estupendos ejemplares y rincones para yacer y hacer una buena siesta o almuerzo bajo la corona de alguno de estos curiosos y llamativos árboles, y sobre su césped o hierbecilla. Desde aquí podemos seguir por otros 2 recorridos hacía el este y derecha, hacia la parte de la sierra que está en tierras de La Garrotxa, de La Vall d’en Bas por la cima de la misma o por la boscosa y preciosa ladera norte por el lado contrario al que venimos nosotros… pero estas rutas ya las haremos en otra actividad, en otro momento, ahora debemos coger otro recorrido hacia la izquierda y oeste, una senda que intenta acercarse a las cimas de esta sierra y que también quiere volver a La Grevolosa y el Coll de Bracons. Dejamos de ir en dirección este por toda la ladera sur de la Serra dels Llancers para hacer un giro total y seguir en dirección oeste por debajo de las mismas cimas de la sierra.
La senda comienza a subir por este lado de la sierra para coger cierta altura y seguir más horizontalmente con leve subida. Eso sí, cruzaremos estupendos rincones y hermosos hayedos bajo las cimas de la Serra dels Llancers, preciosos rincones, frondosos bosques, hayedos sobre todo, algún robledal… fotos y más fotos, preciosas fotos y estupendos ejemplares a la vera de la senda, en la empinada ladera de la sierra. El sol, el buen tiempo y la buena visibilidad ayudan, a la vez que el no excesivo frio de este extraño invierno. Le hago fotos a Raquel, Raquel me hace fotos, pero el protagonista es el lugar, el estupendo y maravilloso bosque, hayedo, con sus rincones y encantadores apartados… como siempre sorprendente. Esta parte del recorrido de la Serra dels Llancers es increíble y muy recomendable de visitar, estupenda.
Busco entre los escarpes por arriba de nosotros alguna subida, algún indicio de ascensión hacía el pico más alto de la sierra, junto al Collet de Renau. Pero no lo encuentro. Miro el mapa para intentar reconocer los desniveles y perfiles de la sierra y el mapa para intentar descubrir en que parte de la misma estamos. Pero no hay manera de descubrirlo, y dejo de comerme el coco intentando saber cómo llegar a dicho punto… ya subiremos los que están más cerca de La Grevolosa. Seguimos la senda en dirección oeste bajo las cimas de la sierra por el estupendo y fascinante hayedo, del cual no paramos de hacer fotos a cada estupendo y reseñado ejemplar, y a cada rincón y encantador escondite de este fabuloso y grandioso bosque de la Serra dels Llancers.
Pero llegados a un punto muy cercano a las alturas sobre La Grevolosa, cruzamos el escondido Coll dels Rabadans. Un cartelito de madera arrancado y tirado al suelo nos lo indica. También lo agreste del terreno que se acentúa (pero no la frondosidad del bosque, del hayedo) nos indica que cambiamos de dirección rodeando los pilares de la sierra hacia el norte, dejando allá abajo (sin verse a causa de la espesura del bosque) y a la izquierda el circo de La Grevolosa y su magnífico y famoso hayedo. Cerca una sendilla en poquitos pasos me lleva a un mirador. Desde aquí admiro la parte alta del circo y hayedo de La Grevolosa y detrás la sierra también boscosa y frondosa de La Magdalena o cercanas a los perfiles de Bellmunt. Manto gris y marronoso; parece muerto el bosque, triste, ensombrecido, arruinado… pero solo duerme, letarga hasta que llegue la primavera y la resurrección de la vida.
La senda que sigue hacia el norte en medio del hayedo después de dejar a nuestra espalda el Coll dels Rabadans, en el cual, por cierto, nos encontramos con una pareja de curiosas que preguntaban por el Coll de Bracons… no sé si se habían perdido, venían de más lejos (no tenían pinta) o que verdaderamente eran “pisapins” que se introducían en el bosque, en la montaña sin conocimientos, sin saber donde se mente ni estar preparadas para que fácilmente puedan perderse… no es broma, el Coll de Bracons estaba muy cerca y sin perdida por la senda. También mientras descansábamos en mitad del hayedo bajo las cimas de la Serra dels Llancers, cruzaba por la senda un ruidoso grupo de jóvenes con mochila y algo más preparados, sonrientes y alegres seguían sin pausa y decididos mientras sus voces les precedían y les cerraba a su ágil paso.
La senda sigue hacía el norte y en poco tiempo llega a una especie de colladito. Estamos en la cima de la sierra, justo en el cordal que baja del Turó de La Grevolosa (en el extremo oeste de la sierra) hacía el Coll de Bracons, pasando antes por aquella cima realizada en la pasada actividad de La Grevolosa y el Molí de Bracons: La Pastera. El bosque lo sigue inundando todo pero de manera que podemos ver el perfil de la montaña, gracias al escaso sotobosque, matorrales por las ramas raquíticas, desnudas de hojas. Entonces miro el mapa Alpina: tenemos justo el Turó de La Grevolosa a nuestra espalda y muy cerca, solo hay que subir un corto trozo de senda con algo de desnivel considerable y en seguida llegamos a la cima del pico. Incluso hay un paso con una cuerda (innecesaria) sobre un pasillito de rocas en la misma subida, pero enseguida llegamos a los 1.274 mts. del Turó de La Grevolosa.
Las vistas desde la cima son impresionantes, pero solo podemos admirar el paisaje hacia el norte, ya que el bosque y la vegetación al sur (y casi por todos lados) nos tapan la visión. Y al norte lo que tenemos es la formidable montaña del Puigsacalm y el Coll de Bracons con su parking repleto de coches. Pero también la sierra entre el mismo Puigsacalm y Bellmunt. Todo con ese manto de bosque marrón, gris antes mencionado, pero un manto espeso y grandioso sin casi espacio para prados o vacios de bosque, entre las onduladas montañas y lomas de estas montañas. Con hojas y en primavera debe de ser impresionante admirar este paisaje de vida y frondosidad…
Debemos bajar. Desandamos el camino que hemos realizado desde el punto en que tomamos la decisión de subir a este Turó de La Grevolosa. Aquí, en la misma cima de la montaña seguimos el sendero por la misma hacia el norte en busca de esa otra cima que subimos en La Grevolosa y el Molí de Bracons: La Pastera (1.202 mts.). Desde aquí hay una bajada directa y media escondida hasta el Collet de La Grevolosa, que fue el camino que escogimos en La Grevolosa y el Molí de Bracons, pero nosotros seguiremos la misma senda señalizada que parece quiere bajar al Coll de Bracons más al norte. Enseguida dicha senda acaba en un camino. Este camino viene del cercano Coll de Bracons al norte, pero nosotros justo giramos hacía la izquierda y sur cambiando totalmente de dirección. Ahora vamos directos al Collet de La Grevolosa por un camino trillado y arreglado por alguna máquina excavadora.
Mientras el entorno sigue siendo el mismo de hermoso y frondoso, el hayedo, el estupendo bosque con inigualables ejemplares. Fotos aquí y allá; las hayas posan sin moverse con sus mejores galas ante mi cámara. Fantásticas. El tiempo también nos sigue respetando, aunque con tanto árbol y vegetación no nos llegamos a percatar ni nos llama la atención de si se nubla o hace sol. Pero hay nubecillas, algodones de azúcar blanco que le dan un toque encantador al cielo cuando el bosque se abre para que lo puedas admirar (no en muchas ocasiones). Siguiendo el camino hacia el sur, suroeste llegamos enseguida al Collet de La Grevolosa. Desde aquí el camino ya me suena más. En La Grevolosa y el Molí de Bracons pasamos por aquí de subida, ahora desandaremos su camino en bajada, en busca de La Font de La Grevolosa. Siguiendo desde el mismo collado senda abajo en mitad del fabuloso hayedo de La Grevolosa y del circo que forma.
La Grevolosa es un hayedo con propietario. Han realizado este invierno una explotación sostenible del mismo hayedo: hay troncos por el suelo, el camino es más ancho para que pasen las máquinas y camiones, hay más claros y sotobosque desaparecido, o como chafado… la mano del hombre está detrás de todo esto. Al principio nos decepciona, desasosiega el paisaje encontrado, el hayedo maltrecho, explotado, ultrajado… pero pensando en la explotación y provecho del hombre, en sostenibilidad con la naturaleza, nos parece el menor de los males, por que han dejado suficientes árboles, ejemplares para que pueda seguir adelante; de hecho no lo han dañado tanto, es más la imagen del camino y terreno roturado que le dá un aspecto más desolador. Y por suerte los ejemplares principales, los más grandes y espectaculares, que sobretodo pueblan los alrededores de la Font de La Grevolosa, los han respetado. No los han tocado. Con estos pensamientos y con la maltrecha senda herida en algunas partes de su recorrido por el nuevo camino, llegamos bajando en poco tiempo hasta la misma zona de La Font de La Grevolosa.
Desde aquí seguiremos por el único camino que queda que no hemos pisado en ésta excursión o en La Grevolosa y el Molí de Bracons, y es la que sigue a la derecha una vez llegamos a la Font de La Grevolosa desde arriba el colladito. En La Grevolosa y el Molí de Bracons llegamos por la de la izquierda. Y aquí nos encontramos con los famosos ejemplares que salían en fotos de recuerdos o de visitantes de La Grevolosa: fascinantes, grandiosos y enigmáticos ejemplares fotografiados, hermosos, soberbios… preciosos. Fotos a ellos, fotos junto a ellos. La senda que seguimos baja paralela al barranco en dirección al templo de Sant Nazari. Al otro lado del barranco está el camino que seguimos de subida en La Grevolosa y el Molí de Bracons hasta el corazón y Font de La Grevolosa. Por esta senda de bajada también pasamos junto a otros increíbles ejemplares de hayas que no habíamos visto en la anterior visita. Altas y majestuosas, hermosas y admiradas… son verdaderas torres de decenas de metros de vida y voluptuosidad verdi-blanca. Impresionantes.
Una familia se hace fotos ruidosamente en mitad de estas enormes hayas. El silencio casi imprescindible en estos rincones de la Naturaleza es roto por el bullicio y griterío de un niño. Un cartelito nos indica que estos árboles están protegidos, son los árboles monumentales de la Fageda de La Grevolosa. Impresionantes. Pero La Grevolosa no solo es hermosa por estos pocos y fabulosos ejemplares, el bosque entero es increíble. Un hayedo viejo, que parece ha existido siempre, y siempre debería permanecer intacto, sostenible, útil y precioso como ahora.
La senda sigue y parece que intenta salir del corazón del hayedo de La Grevolosa y se interna por otra parte del bosque donde lo que dominan son los robles. Un robledal nada despreciable y sí admirable, pero no tan espectacular como el hayedo. Llegamos a una especie de cruce aunque la senda principal parece que quiere seguir hacia la derecha y oeste en lugar de sur como llevábamos ahora al salir de La Font de La Grevolosa. Ésta senda en mitad del robledal nos llevará fácilmente y sin pérdida hasta otra senda también principal. El mapa Alpina no engaña. La nueva senda que cogemos ahora girando hacía la izquierda y este, sureste, ya la hemos pisado en la pasada actividad de para llegar al templo de Sant Nazari, con lo cual ya me va sonando el recorrido. No hay pérdida. A pesar de lo espeso del hayedo (aunque con sotobosque casi inexistente) y el frondoso robledal (joven con matorrales que cierran la senda) el camino a seguir, la senda está muy bien marcada. Sin desvíos hay que seguir las huellas principales, una senda y recorrido cuidado e imperdible.
Unos grandes ejemplares de roble que aparecen entre la espesura de la vegetación y del bosque me dicen que ya estamos cerca de Sant Nazari. Los reconozco de la anterior excursión y de nuevo les hago fotos por su singular monumentalidad. Y justo a pocos pasos salimos del bosque y entramos en un espacio libre de él con la pequeña construcción de color amarilla rodeada de otros enormes y más solitarios robles, que es el templecito de Sant Nazari. Recuerdo la pequeña llovizna que nos pilló en este lugar. Hoy siguen las nubes sin ser amenazadoras ni invasoras de todo el espacio del cielo. Reconocimiento del lugar, fotografías de nuevo al restaurado y casi actual templo. Pero desde aquí hasta el coche no quiero seguir el recorrido ya realizado en la anterior visita, por el camino que sale desde la misma ermita hacia el norte, como por atrás de la misma (al otro lado de por donde hemos salido) y que va girando hacía el sur y bajando en busca de la pista Güell-Piguillem. No. Esta vez bajaremos por la senda que llega hasta la misma puerta del templo, mirando hacia el sur y hacia el bosque queda a sus pies.
La senda es fácil y rápida, entretenida en medio del robledal; las hayas las dejamos más hacía el camino paralelo que sigue más cerca del lecho del barranco, que es el que seguimos en la anterior excursión. Aún así la senda es encantadora, bonita, en medio de un suelo de hojas secas caídas este pasado otoño o en este invierno tardío. Un cruce de sendas: hay que seguir por la derecha como internándonos en el barranquito y hacia abajo. Un puentecito de madera y un cartel sobre la antigua explotación del carbón. Estos terrenos con su leña y bosques eran explotados no hace muchos años para hacer carbón: con sus pirámides huecas en las que encendían la leña, la madera y la dejaban quemar días hasta que se convertían en el carbón vegetal y natural conocido. Interesante.
Desde este lugar y hasta el parking no queda nada. Damos con el camino o recorrido que venía de Sant Nazari y que hicimos en la anterior excursión uniéndonos a dos pasos del parking para coches. Desde aquí y hasta donde he dejado el coche queda muy poco: seguimos hacia el sur, siempre hacía el sur y de bajada (desde la misma puerta de Sant Nazari), por la pista cementada que nos saca del lugar y desemboca en la pista antes mencionada en las proximidades de Güell. Y en este mismo cruce, mi coche aparcado detrás del cartel informativo sobre La Grevolosa.
Como siempre un recorrido por un hayedo es increíble, fantástico, extraordinario, y está entre la Serra dels Llancers y La Grevolosa es si cabe más magnífica. No son las únicas fagedas con ejemplares monumentales de Cataluña, pero si están dentro de las más extraordinarias. Pero aún nos queda mucha Serra dels Llancers por recorrer, volveremos para no dejar paisaje ni maravilla boscosa sin recorrer en este apartado (y a la vez muy visitado) lugar a caballo entre La Garrotxa y l’Osona.

Recorrido por la Serra del Llancers y La Grevolosa, pasando por el Turó de La Grevolosa (1.274 mts.). LINEA AZUL CLARO: coincidencia recorrido con relato La Grevolosa y Molí de Bracons. PUNTO AMARILLO: parking coche. PUNTO ROJO: Coll de Llancers.