Me despierta el ruido fuera de la tienda. Parece que el viento que no llegó a manifestarse ayer, esta mañana ha hecho acto de presencia con suficiente virulencia y fuerza como para despertarme del dulce sueño. Javi sigue descansando y durmiendo, y parece que nadie del campamento quiere salir para observar la situación.
Al cabo de un rato decido salir, me visto, pongo las botas y salgo para observar cómo está el campamento con este viento tan fuerte. Pero ha aflojado su fuerza, a medida que el sol va cogiendo altura; de todas formas quiero salir para ver quien hay por ahí fuera y grabarlo con mi cámara. Son más de las 08,00 de la mañana cuando decido salir. Ya no tengo sueño, ahora estaría bien para poder intentar la cima del Pico Lenin, comiendo algo más también.
La mañana transcurre. El viento baja su intensidad y la gente comienza a moverse. Nos preocupamos por Dimitri que realmente hasta esta mañana no conocíamos su estado, sabíamos que los 3 guías lo habían ayudado y acompañado, pero no sabíamos si había bajada bien ni a qué hora. Javi sale de la tienda y nos acercamos a la tienda de Luis y Dimitri. A las 9 de la tarde, nos dice Luis que llegó Dimitri. Se le ve bien, algo serio pero muy bien, mejor que yo, vamos. “you’re alright?”, “Yes”. Al final todo quedó en un susto, un susto de altura. Ahora ya nos preparamos las mochilas y equipo para ir bajando al Campo 2, y seguidamente al Campo 1 donde ya pasaremos la noche de hoy. Ultimas miradas al Campo 3. Descubro al chinito que estaba en el Campo 1 con el grupo de la morena del pelo rizado y talones ensangrentados; no se le veía nada mal, parecía tranquilo con su chaqueta de colorines llamativa, sacada más de un outlet de esquí que de una tienda especializada de montaña. No reconocí al resto del grupo o no los ví… como engañaba el chinito. Me sorprendió muchísimo, ya que llegar hasta aquí no era “moco de pavo”.
Nos despedimos sin rabia ni rencor del Pico Lenin. Él ha escogido a quienes quería que llegase a su cima, y el resto debemos respetar dicha decisión. Es una gigantesca montaña, con un desnivel muy acusado entre los campamentos, y entre el Campo 3 y la cima, casi al límite de lo permitido. Mucha gente, suciedad controlada pero inevitable en los campos, pero el resto de la montaña limpia y salvaje con sus hielos y sus escarpes.
La bajada será rápida. Ya no hay mucho que añadir. El tiempo sabremos que cambiará a mitad de mañana o al mediodía, por ello la bajada sin casi pausa y ya rutinaria. Con buen tiempo y aún dándonos el viento que nos hace sentir más frío del que realmente hace con el radiante sol que intenta calentar sin conseguirlo, salimos del Campo 3 en busca del Campo 2 desandando el camino de siempre ¡Mejor no salirse del camino de banderitas! Nada más comenzar la bajada y emplazarnos en medio de la fatigosa y criminal pala final (ahora de comienzo) del Campo 3, el viento deja de soplar y el calor comienza a inundar nuestro cuerpo bajo las diferentes capas de ropa técnica contra ese frio de gran montaña. La parada para quitarnos ropa es obligada.

Croquis de la subida al Campo 3 desde el Campo 2 del Pico Lenin. Punto Verde: Campo 2. Punto Rojo: Campo 3.
La bajada la hacemos sin problemas. Justo entre el falso llano y la pala de bajada al Campo 2 nos encontramos con el famoso (no reconocible en un primer momento) Mikel Zabalza con sus dos clientas palentinas pertenecientes al grupo de Naturtrek. No recuerdo si venía alguno más del grupo con ellos; el alto de Canarias no, desde luego. Y después pensé ¡Ostras! Éstos sí lo han hecho bien: han tenido más tiempo de aclimatación, tienen un verdadero profesional como guía de montaña, y que habla tu idioma para entenderte… el éxito es más probable que en nuestro caso. Es cierto que, a pesar de tener más tiempo para la aclimatación, mañana tendría un día complicado si querían atacar la cima, ya que se preveía mal tiempo esta tarde y noche, así como una nevada de casi medio metro de nieve. Pero Naturtrek eran más caros. Con la experiencia del Elbrus tendría que haber elegido esta empresa, con más tiempo y guía nacional, aunque fuera algo más cara… pero los planes salieron así, y la mitad de la expedición en la que estaba Javi y Luis pudieron llegar a la cima del gran Pico Lenin; con lo que no fue un fracaso realmente el planteamiento… por suerte de coincidir con Luis para poder negociar, parlamentar y decidir con la empresa rusa… que no pase como en el Elbrus.
Nos paramos a hablar un rato con Mikel y las chicas. Se ven fuertes, seguras y muy bien aclimatadas. Mikel nos dice que hay un chico que venía con ellos que se llama Joseba que quería bajarse al Campo 1 de ellos: había subido al Campo 2 y lo había pasado tan mal y era tan esforzado que no quería seguir; que sí podíamos bajarlo con nosotros. ¡No hay problema! En cuanto bajemos y lo recojamos lo metemos en nuestra cordada y para abajo, el resto de compañeros y guías no se opondrán.
Dicho y hecho. Llegamos al Campo 2 y allí estaba Joseba, con una chaqueta y gorro azul. Joseba nos dio las gracias por bajarle, ya que no quería seguir hacia el Campo 3, quería retirarse y bajar al Campo 1. Nos decía que el año pasado había subido el Mont Blanc y lo había hecho tan bien y estaba tan fresco que los compañeros o amigos le dijeron “tú también podrás con el Pico Lenin, seguro, estás fuerte”, pero estas montañas no tienen nada que ver con las montañas alpinas, aunque sea con la más alta de ellas. Ni si quiera tiene que ver con casi todas las montañas de los Andes o americanas, a excepción del Aconcagua o Denali… quizás. El Pico Lenin es un siete mil con características de ocho mil, por el desnivel y diferenciación entre los campamentos. Es un “siete mil con condiciones de ocho mil”, es lo que venden las empresas, no sé si para atraer más o para espantar a los indecisos, pero lo que dicen es la verdad… menos por la altura, que es mil metros más baja que un ocho mil.
Pero al final, hablando con el otro chico español que nos encontramos en el mismo Campo 2 hace 3 días, y que parece iba solo, el tío ayer llegó a la cima del Pico Lenin ¡¿Cómo?! ¡¿El solo?! Estaba verdaderamente fuerte pero tanto como para no verlo en todo el día de ayer: o bien salió antes que nosotros y llegó al campamento mientras yo dormía en la tienda, entre las 10 de la mañana y la 1 de la tarde… No sé, la verdad… el caso es que estaba muy tranquilo y se le veía fuerte, como si eso de la altura no fuera con él. Impresionante.
Nos reagrupamos y al cabo de no mucho tiempo de descanso en el Campo 2 y “xarreta”, decidimos bajar encordados, esta vez iríamos con “batman”, Ilan, Tom, Javi y yo, quedándose Javi el penúltimo y el guía nepalí el último. Son alrededor de las 11,00 de la mañana cuando estamos en el Campo 2. No había que perder tiempo ya que el tiempo comenzaba a empeorar, a nublarse, y ya veíamos, a los pocos minutos de salir, como las nubes que venía del fondo del valle iban pegándose a la pared y caída del Glaciar Lenin, justamente por donde teníamos que pasar.
Y justo bajo los rastros de aludes y antes de comenzar las palas más empinadas, las nubes nos invaden, la visibilidad desaparece y comienza a nevar con alguna racha de viento. Por suerte el camino ya está hecho y solo hay que seguirlo sin problemas para bajar sin pérdida también… eso sí, si nos pilla una gran nevada y el camino desaparece, lo tendríamos muy crudo para no colarnos en alguna grieta tapada por esta nieve recién caída. Peligroso.
Metidos en medio de la blanca oscuridad entre la nieve del glaciar y las nubes que nos cubren, se escucha un ensordecedor y terrible trueno. Estamos en medio de la tormenta a unos 5.000 metros de altitud. Cae nieve, poco viento y los truenos se van repitiendo con una sincronización casi mecánica y siniestra. Uno de ellos parece que cae cerca o se escucha muy cerca; nos estremecemos por lo ruidoso y a la vez por lo peligroso. Pero no pasa nada. Me recuerda aquella tormenta vivida en el desaparecido Refugio Dizel Hut en las faldas del Elbrus, la noche anterior a la noche del ataque a su cumbre. Impresionante, increíble, magnífico… la Naturaleza en la alta montaña es monstruosamente grandiosa y maravillosa. Me encanta y aterra a la vez esa fuerza y esa fragilidad nuestra en medio de un medio tan hostil como es un glaciar a 5.000 metros de altura y bajo una tormenta a la vez. Al final te das cuenta de que eres una hormiguita en medio de un G.R. muy transitado en este planeta.
Pasamos la tormenta y seguimos bajando. Algún descanso y ya vemos la formidable lengua glaciar allá abajo que recorre el valle junto con las amarillas tiendas del Campo 1. Hay más grupos que siguen subiendo hacia los campamentos de altura, las expediciones no paran, suben, bajan todos los días. Aún queda tiempo para más intentos a cumbre. Javi y yo no paramos de hablar y casi gritarnos con el tema de la seguridad en la cordada: recoge, da cuerda, atento, cuidado… al final con tanta reglamentación y normativa se nos va el sentido de la buena marcha. Incluso Tom llega a volverse y a decirnos algo… ¡Para que Tom se enfade…!
Son cerca de las 14,30 horas cuando el sol aparece para iluminar el glaciar y las montañas de justo enfrente nuestro mientras bajamos, el pico Yukhin entre otras. La luz en contraste con el tiempo nublado, tapado y gris, daba un paisaje hermoso, precioso, fotos para inmortalizar el momento, el paisaje, la montaña.
Llegamos a la zona de grietas más importante donde la más grande era la que estaba cruzada por la escalera, han cambiado el camino, han salido más grietas, el glaciar con el paso de este tiempo de calor estival se va deshaciendo, rompiéndose por momentos, por días… y de repente encontramos otra escalera en otra gran grieta: han puesto otra escalera aparte de la ya existente. Ya la habíamos visto preparada, recogida en un punto del glaciar en la primera subida al Campo 2, como sabiendo aquel que las pone, que por ese punto el glaciar siempre se abre en grandes grietas y no hay más paso que ese para avanzar hacia el Campo 2. Esta vez la nueva escalera hacia una forma como de L pero con el ángulo más abierto, no un ángulo recto. Tenías que bajar por la parte más larga medio en inclinación, y después de unos codos el trozo más corto era recto, horizontal. La sensación al caminar por ahí daba más miedo que por la escalera ya habitual de la otra grieta, parecía más precario, más frágil… no hubo problemas al final.
A media tarde y siguiendo el camino habitual por lo que quedaba de glaciar entre las grandes grietas con escaleras y el Campo 1, llegamos al nombrado campamento. El tiempo no llega a despejarse, parece que le cuesta, y tiempo más adelante se tapará del todo y comenzará a nevar en abundancia. Nos toca la misma tienda amarilla. La estancia en el Campo 1 será igual que los días pasados en este campamento. Vemos cómo van llegando el resto de los expedicionarios, sobre todo las chicas. Tereza parece que llega lesionada, cojea de una de las piernas. Ha sido una actividad muy dura y eso los cuerpos lo notan. Por la hora que llegamos no comemos, esperamos a la hora de la cena y así lo hacemos todos juntos en la yurta comedor.

Croquis del recorrido entre el Campo 1 y el Campo 2 del Pico Lenin. Punto Amarillo: Campo 1. Punto Verde: Campo 2.
El tiempo empeora. El campamento ya tenía algo de nieve caída de los días anteriores o de la misma tormenta de esta noche (parece que se quedó en alturas más abajo del Campo 3 y no nos afectó), y sobre las 6 de la tarde la tormenta y nevada intensa hace acto de presencia dejándolo invisible bajo la tormenta de nieve entre las nubes, niebla y el mismo meteoro. Solo pensamos en los que están en el resto de campamentos de altura, que mañana intentarán subir a la cima del Pico Lenin como las chicas de Naturtrek y Mikel Zabalza ¿Cómo les afectará esta tormenta, esta nevada, este mal tiempo mañana? El tiempo en estos lugares tan altos y tan solitarios en medio de una intemperie y condiciones tan extremas, puede ser muy temerario, peligroso e intimidatorio. Hay que dar los pasos muy seguros o mejor no dar ningún paso.
Ilan ha aprovechado para ir esta tarde a la sauna del campamento. Se lo merece después de la esforzada y exitosa actividad. Nosotros nos limitamos con usar las famosas toallitas húmedas y los extraños grifitos de los lavabos al aire libre del campamento, al menos en éstos la cara. Ya cerca de las 20,00 horas nos toca acercarnos a la yurta comedor para cenar. Ya hemos dado noticias a España sobre cómo ha ido estos días de ataque a la cima del Pico Lenin. Toda la información ya está en las redes. Éxito de la Expedición, Javi ha llegado a la cima y Joaquín a 6.500 metros. Enhorabuenas para los dos y ánimos para mí. Ya están todos tranquilos.
La cena normal con los simpáticos trabajadores del Campo 1 y su simpática jefa. La “amiga” guapita del Dima también está aquí, ya que su “amor” no bajaba al Campo Base… ¿pero Dima no estaba casado y tenía a su mujer en un pueblo cerca del Lago Baikal? Me recordó al guía del Elbrus, Oleg, que era de San Petersburgo pero de mientras en Terskol tenía una “amiguita” ¡¡Es que los guías rusos eran todos iguales de picha brava!!
Al final de la cena vinieron las celebraciones, sacaron una de las tartas, pusieron música y todos celebramos el éxito de la expedición. Enhorabuena por parte de la empresa por llegar a la cima de Pico Lenin, dibujada en la tarta un número en grande: 7.134 mts. Fotos, risas, alegrías, celebraciones… estamos todos contentos, mientras fuera nieva sin parar y en cantidad… ¿Cómo estarán en el Campo 3 los de Naturtrek que mañana querían intentar la cima? Pero después de las fotos todos juntos, con los ganadores de la cima, con los trabajadores de la empresa, con nuestros 4 guías…, la gente, sobre todo los que hicieron cima, están cansados y se van pronto a dormir, nos quedamos más tiempo junto al fuego de la vieja estufa de leña central de la yurta comedor, unos pocos… mientras fuera parece que ha dejado de nevar, y es cuando ocurrió algo estremecedor y espantoso.
Fuera habían subido los porteadores con un par de caballos, éstos pasaban bastante frio aquí fuera a la intemperie… ¿Qué hacen los caballos a estas horas de la noche aquí? Parece que ha pasado alguna tragedia, alguna caída, algún accidente de un montañero y han ido a buscarlo… en un principio creíamos que era una especie de brigada de salvamento, grupo de salvamento, aunque realmente no llegué a verlos. La noche era cerrada, fría, no nevaba ya pero de cuando en cuando caía algún copo de nieve. La noticia nos cogió por sorpresa, nos conmocionamos ¡¡Alguien en el camino tantas veces recorrido por nosotros ha tenido un accidente, se ha colado en una grieta!! Nos lo creíamos pero nos conmocionaba, nos dejó paralizado ¡¡y en mitad de esta noche tan cerrada y poco amistosa han ido a rescatarlo!! Exagerado. Ya veremos cómo acaba esto.
Al cabo de un tiempo, no sé si minutos u hora y media, entre las 21,30 y las 23,00 horas llega un hombre oriental a nuestra a la yurta comedor. En el chico alto de ojos azules (típico ruso) que trabaja en el Campo 1 le hace señas para que se acerque a la estufa para calentarse, a la vez le traían algo caliente para tomar. No se quitó la chaqueta, en la que en un hombro tenía un escudo… por eso creímos en un principio que era miembro de algún grupo de rescate. Con ese semblante oriental pensábamos que podía ser alguien de allí, aborigen de Kirguistán o de un país cercano, ya que muchos tenían un parecido oriental como mezcla entre mongoles, siberianos… Pero no.

Pastel de cima. De izquierda a derecha: Javi, Luis, Iveta, Dima, Ilan, Tereza, guía nepalí, Didi y «batman» guía nepalí
No decía palabra. No nos miraba, no miraba alrededor, tenía la mirada algo perdida, seria, fijada en la estufa. Se frotaba las manos y las ponía cerca de la estufa. Observamos que llevaba el piolet colgado a la espalda con la mochilita atravesado, en lugar de vertical. Nada bien puesto; entonces comenzamos a sospechar o a extrañarnos. Al final, estando él allí aún nos enteramos de que no era de ningún grupo de rescate, era un expedicionario coreano y venía del glaciar. No sé si bajaba o subía. El caso es que su compañero había caído en una de sus grietas y, al parecer, había fallecido. Habían llamado a la empresa del campamento para intentar rescatar el cuerpo, y los caballos era para bajarlo al Campo Base.
Quedamos conmocionados e impactados. Parecía increíble que la muerte rondara tan fácilmente por esta montaña. Unas 5 muertes habían acaecido alrededor de los días que habíamos realizado la actividad y estancia en la montaña; desde el Campo Base a la cima del Pico Lenin. Nunca habíamos vivido algo así, estar tan cerca de estas tremendas y tristes tragedias en la montaña. Pensamos en el coreano que ha quedado vivo: su compañero se ha ido para siempre y delante de él, una muerte terrible, y él no ha podido hacer nada… terrible, horrible, tristísimo… ha caído mucha nieve, ha hecho mal tiempo. Nos vamos a dormir con la cabeza en otro lado, pensando en que hemos estado en los mismos sitios donde esta gente, este coreano, han perdido la vida, pocos días, horas, antes o después. Te hace que pensar. Pero bueno ya estamos en el Campo 1 y mañana bajaremos al Campo Base, nuestro periplo en esta gran montaña del Pico Lenin llega a su fin; y orgullosos aquellos que han llegado a su cima y los que lo han dado todo por intentar conseguirlo, estamos contentos, alegres… aunque yo tengo claro que, a pesar de no haber llegado a la cima de esta montaña, no la tengo en mi pensamiento para volver a intentar su cumbre antes de que me jubile de la montaña.
La nieve lo llena todo fuera de las tiendas, de las yurtas, mientras nos acercamos a nuestra tienda amarilla donde pasaremos la última noche, una noche cerrada, sombría, triste y alegre a la vez, curioso. También no nos quitamos de la cabeza aquellos que se han quedado en el Campo 3 para intentar mañana la cina del Pico Lenin; las chicas de Naturtrek y Mikel Zabalza, después de lo ocurrido al coreano, tenemos el corazón en un puño… mucha nieve ha caído, mal tiempo. Quizás en altura no ha sido tanto.

De izquierda a derecha: Joaquín, Luis, Javi, Iveta, Dimitri, dima, Ilan, Tereza, Didi, «batman» guía nepalí, Tom y trabajadores del Campo 1
Todo el Campo 1 tiene sobresalientes centímetros de nieve ya, incluso del techo de nuestras tiendas ya están llenas de nieve, a pesar de que se cae por los lados. Mañana será otro día, quizás mañana salga el sol y lo veamos todo de otra manera. Mientras hoy nos dormimos con una angustia y alegría en el cuerpo a la vez. La montaña, la hermosa, preciosa, terrible y asesina montaña. Extrañas sensaciones, sentimientos encontrados… no hay que preocuparse, pronto volveremos a España con una montaña “a la butxaca” y con una experiencia increíble y casi irrepetible ¿Soñaré esta noche? ¿Qué soñaré?