Nos levantamos todos y nos preparamos para bajar al comedor para desayunar. Desayunamos y nos equipamos para salir al exterior en busca del Glaciar Turtmann que será el que nos suba y lleve hasta la cima del Bishorn. Por suerte el fabuloso refugio tiene espacio suficiente para equiparnos y dejar, recoger los hierros en la cancela del edificio, puerta de entrada.
Todos parecen que están animados y con ganas de emprender esta aventura nunca realizada por el grupo de Almoradí: subir un pico de más de cuatro mil metros alpino con recorrido glaciar. Todos están bien menos Tere que ayer se encontraba mal, molesta supongo por el esfuerzo o altura, ha vomitado varias veces y no se está para más esfuerzos. Con lo que se quedará en el refugio descansando.
Después de desayunar y prepararnos en el exterior del refugio, comenzamos a caminar por la parte sur de la zona del refugio, ya de día, como si fuéramos en busca de las montañas y glaciares más altos que se ven o quedan desde el refugio. El camino es claro entre los neveros y la roca. Dejamos el mirador a la izquierda y atrás, mirador que visitaron los compañeros para admirar el paisaje y recorrido a realizar en el día de hoy.
Después de una leve bajada por un nevero en busca de los límites de la roca y el Glaciar Turtmann, girando algo a la izquierda, dejando las inmediaciones o dirección a la cresta a la Tête de Milon, a la derecha e intentar adentrarnos en el terreno de la montaña más horizontal.
Nos paramos justo en un terreno rocoso, último, antes de entrar en el Glaciar de Turtmann. Establezco las cordadas (quien irá con quien en cada cordada). Nos equipamos con hierros y arnés. Una charla o descripción de cómo hacer una progresión por glaciar encordados. Revisión de crampones, arneses bien puestos, cuerda bien atada. Yo iré en cabeza y guía encordado con Isa y Leti. La gente de Almoradí nunca ha realizado una progresión por glaciar para subir a un pico de más de cuatro mil metros en los Alpes, hay que llevarlos y enseñarles; son unos iniciados en esta modalidad.
Por suerte la actividad desde el comienzo lo hacemos con luz, no hace falta salir muy temprano ya que en unas 4 o 5 horas podemos llegar a la cima sin ninguna dificultad. Ya estamos todos preparados y salgo el primero con Leti e Isa en busca del camino, la senda muy bien marcada y sin dificultad, que han excavado en la nieve, hielo, los que han hecho esta ascensión. No hay pérdida, y es muy fácil.
En un principio y para “calentar” el recorrido, una vez montados en el glaciar, es un recorrido horizontal hacia la derecha y este como queriendo cruzar de una punta a la otra el mismo glaciar. El recorrido de subida al Bishorn está en la parte del glaciar al otro lado de donde nos encontramos nosotros, por eso debemos caminar y cruzar la parte baja (o la que tenemos a nuestra altura) del glaciar. El Glaciar Turtmann hace una bajada desde las cimas del Bishorn y comienzo de la cresta del Weisshorn (que desde aquí queda justo detrás del Bishorn) con una banda rocosa o espolón en medio de la misma: el lado oeste entre el espolón de en medio y la cresta de la Tête de Milon en más escarpada, pero la contraría, la parte del glaciar que desde el espolón central, en medio del glaciar, queda hacia el este, es la subida fácil y sin dificultad técnica… por aquí es por donde subiremos. El refugio queda abajo de la cresta de la Tête de Milon, entre el final (o principio de ésta) y el collado de Tracuit.

Entrando en el Glaciar Turtmann, detrás queda el Refugio Cabaña de Tracuit y el Diablon des Dames. Delante Leti
Avanzamos con paso normal, más bien despacio, por el camino que comienza a cruzar el glaciar. Detrás de mí está Leti y detrás de ésta cerrando la cordada Isa. Leti está fuerte, ha aguantado bien la subida al refugio, e Isa también sube sin quejarse.
Esta parte del recorrido es muy amena y fácil. Cruzamos muy pocos puntos de hielo vivo, y de grietas se cuentan con los dedos de una mano y muchas aparecen tapadas, cubiertas y desapercebidas. Un paseo, vamos. Delante de nosotros y al fondo aparecen los restos de grupos que han salido antes que nosotros y me sirven de referencia para saber por dónde ir, y la perspectiva del terreno con respecto a la gente, los alpinistas que se encuentran en ella. Perfecto. Ahora, mientras nosotros cruzamos sin problemas y en horizontal el glaciar para ir de esta zona oeste a la zona este del mismo, los grupos que nos preceden ya comienzan la subida por las empinadas (pero no peligrosas) palas de hielo del glaciar, mientras sube en busca de la cima de la montaña.
A partir de este punto, una vez cruzado la base en horizontal del Glaciar Turtmann (no ciertamente es la base, ya que el glaciar sigue su recorrido hacia abajo de nosotros con no demasiada pendiente), llegamos a la parte que comienza a subir con más inclinación como si fuera una larga y ancha lengua con pequeñas partes más horizontales, que será lo predominante en esta ascensión. Descanso justo al comenzar la nombrada subida, una de las primeras palas, para reagrupar las cordadas y emprender descansados la subida por estas empinadas palas del glaciar hacia la cima del Bishorn.
Dejamos la dirección este para girar hacia el sur y arriba. A medida que subimos observo al resto de las cordadas por la lengua glaciar que nos siguen. Hago fotos. El día a pesar de estar nublado y poco despejado, bajo las nubes la visibilidad es excelente. El refugio desaparece de nuestra vista y enfrente de nosotros, arriba, va apareciendo poco a poco y a medida que ascendemos la cima del Bishorn que en un principio no distinguimos: una suave loma nevada, helada del glaciar a la derecha y un piquito a la izquierda, forman la parte más alta de esta subida.
A pesar de lo fuerte que están las chicas, Leti comienza a quejarse de fuertes dolores en la espalda por el esfuerzo y caminata. Dolores que cada vez nos hacen parar más a menudo y por las que tengo que estirar de la cuerda para que mis compañeras de cordada sigan subiendo conmigo ¡¡Ahora entiendo a aquellos guías de Sudamérica cuando nos “arrastraban” glaciar arriba hacia la cumbre de aquellas altas montañas!!
El dolor en Leti se intensifica. Dice que no puede seguir. Se para cada vez más. Le digo que haga un pequeño esfuerzo hasta la siguiente parte más llana de la ascensión y que allí descanse y decida… porque si la hago subir con ese dolor y sin la esperanza de llegar a una zona más fácil o menos empinada, se hubiera bajado enseguida. Esto lo hacemos como dos o tres veces; estamos retrasando al resto de cordadas que al final nos adelantaran a 100 o 200 metros de la cima. Vemos otras cordadas que ya comienzan a bajar. Leti impaciente les pregunta en su perfecto inglés si queda mucho, que como está la subida… las preguntas habituales de alguien que quiere que este “sufrimiento” acabe pronto.
Enseguida llegamos a una especie de plateau. El resto de cordadas del grupo ya están en los últimos metros a la cima o en la misma cima. Les hago preciosas fotos. Comprobamos entonces que la cima es el domo de la derecha, y que el piquito rocoso es otra cima, algo más baja pero que también cuenta (según Luis Guerrero) … hay una huella que sube a este piquito piramidal, lo han subida otros montañeros.
El casi llano plateau acaba en un blanco cordal de hielo que une el piquito con la cima, y que subiéndonos a éste y girando a la derecha por un pequeño y estrecho (pero nada peligroso) pasillo de hielo, nos deja en una subida escalonada, en la cima del Bishorn a la derecha, a 4.153 mts. de altitud.
Estamos todos en la cima. Es una pena que esté nublado, cubierto, con nubes que van y vienen y nos tapan las increíbles vistas que esta montaña tiene. Siguiente al pico una formidable y temible cresta y puntas, alta punta, del Weisshorn, humeando como una montaña en llamas, recorrida por esas nubes el altivo perfil de esta escarpada y preciosa montaña. El resto del paisaje, mirando al Mattertal, no se ve por las nubes, que incluso deberíamos ver el Cervino, Monte Rosa… ¡¡lástima!!, pero hemos llegado todos a la cima.
Estamos solos en la cima, el resto de grupos y cordadas ya están de vuelta cuando la última cordada de nuestro grupo llegaba al plateau de arriba. Ya es hora de bajar y emprendemos la bajada cordada por cordada, la nuestra (las chicas y yo) seremos los últimos. La bajada del pico, esos escalones, no son peligrosos, pero hay que prestar atención, y yo como buen guía tenso la cuerda de mis chicas para que un desequilibrio no las haga caer glaciar abajo.

Cima del Bishorn, 4.153 mts., de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Leti, Luis Segura, Luis Guerrero, David, Joaquín Terrés, Nuria, Vicente, Roberto e Isa
Las nubes y nieblas de nuevo cubren la montaña en el comienzo de esta bajada. El resto de cordadas del grupo bajan bien, rápidas deshaciendo el camino. Las chicas también bajan rápidas y llegamos a alcanzar a la última cordada delante nuestro. Hay zonas donde la nieve ya se ha ablandado y les advierto de ver donde pisan no sea que estén cubriendo una pequeña grieta del glaciar y se hunda el puente de nieve bajo su pie. Pero por suerte el glaciar está muy bien y apenas tiene pequeñas grietas en el recorrido… da la sensación de que comienzan a formarse o a abrirse ahora las grietas del glaciar.
Llegamos a la parte baja de la pala ondulada, larga y empinada del glaciar que nos ha subido hasta la cima de la montaña, para girar ahora hacia la izquierda y oeste en busca del refugio, que ya lo vemos, al otro lado del glaciar. Ahora cruzaremos la parte más horizontal del recorrido del glaciar que de una parte nos llevaba a la otra, pasando por en medio del mismo sin perder altura. Aquí Leti ya ha recuperado su fuerza y entusiasmo y es ella la que estira de mí a la hora de caminar y regresar al refugio.
Pasando por la zona de hielo vivo del glaciar me sorprendo por la reacción de Leti al comprobar las grietas en el mismo hielo. Sí que hay grietas, dice. Pero enseguida el suave perfil ondulado del glaciar nos deja en los neveros cercanos a la roca o loma rocosa donde se ubica el Refugio Cabaña de Tracuit.
Es cerca del mediodía cuando llegamos al refugio, nos desequipamos y recogemos todo el material guardado en la sala de entrada del mismo refugio, en esas cajas de plástico. Antes me he hecho un lio con la cuerda al recogerla… parece que está enrollada, liada y no la llego a estirar, eso me perjudicará en la subida a la Dufourspitze…
Una vez hemos comido algo en el comedor del refugio, donde el grupo de Almoradí nos ha invitado a su companaje, pan y aceite, con queso y otras delicias, nos preparamos para la bajada hasta de nuevo el camping de Zinal donde pasaremos esta noche. Foto de grupo en la puerta, en el balcón natural que ofrece o está ubicado el Refugio Cabaña de Tracuit, aunque con el tiempo aún con nubes en las cimas de las montañas en el paisaje, al menos el sol nos toca ahora para darnos un poco de calor y luz en el comienzo de esta bajada.
La bajada es bien sencilla: solo tenemos que desandar el camino de subida de ayer, el mismo; pero ahora la bajada es más rápida y fácil al conocer los rincones y el paisaje ya vistos ayer en la subida. Pasamos hacia el collado por la cuerdecilla junto a la roca y la cadena en la bajada hasta la senda entre el pedregal después, trozos del recorrido que le dan su aspecto más aventurero e interesante a la actividad… aunque no sea nada peligroso. Más abajo del paso y cadena en la roca, la cual bajamos casi a pulso, el frio desaparece y ya va sobrando ropa a medida que bajamos por la zigzagueante senda que nos ha llevado hasta aquí arriba, hasta el collado de Tracuit.

Saliendo del Refugio Cabaña de Tracuit hacia Zinal. De izquierda a derecha: Leti, Roberto, Vicente, Nuria, Isa, Luis Segura, David, Tere, Joaquín Terrés, Joaquín Murcia y Luis Guerrero
Larga pero fácil, la bajada por la senda que nos lleva hasta la cabaña de Combautanna se hace amena cuando puedes charlar y admirar el paisaje de las altas montañas alpinas y los próximos montañeros que quieren llegar hasta el Refugio Cabaña de Tracuit. Uno incluso con una mountain bike eléctrica… fabuloso.
Al final el grupo se estira, los que vamos por delante ya estamos deseando llegar al camping de Zinal y descalzarnos estos botones. Casi todos coincidimos en el cruce cuando la senda que sube al nombrado refugio se cruza con la que viene del Hotel Weisshorn hacia el Refugio Cabaña de Mountet, la que recorre todo el valle de la Val d’Anniviers a cierta altura, y hace una bajada considerable para abrirse al valle de Zinal, justo en ese escalón, ese balcón que forma la ladera del valle. Seguimos hacia abajo y derecha, en busca de Zinal, girando del suroeste a norte. Tenemos que dejar por unos metros la Roc de La Vache a nuestra espalda. Seguidamente giramos hacia abajo e izquierda después de seguir esos metros por la nombrada senda horizontal, dejándonos guiar por los carteles indicadores: Zinal.
Realmente seguimos desandando lo recorrido ayer en la subida al refugio. No hemos variado en nada el recorrido de ascenso. Allá abajo ya vemos Zinal mientras volvemos a internarnos en los terrenos de Le Chiesso cerca de sus vacas, ganado vacuno, desparece de nuestra vista la población de Zinal por los bosques y vegetación por la que ya nos comenzamos a internar. La misma senda. Hay alguna pareja más que pasea por estos caminos, ya que están señalizados y no hay problemas en pasear por estas alturas del valle.

Bajando del collado de Tracuit, el Zinalrothorn cubierto a la izquierda, El Besso en el centro y el Pigne de La Lè a la derecha
Entre Le Chiesso y Zinal el grupo en cabeza se estira y nos perdemos entre la vegetación y bosques de las laderas que rodea Zinal. Pero no perdemos la vista uno del otro, a una distancia considerable, para no perder el camino correcto. Delante de mí está Isa, la cual miro en la distancia cada vez que encuentro un cruce o dudo del camino en mi bajada en solitario… hasta que llego por fin a las calles de Zinal.
Un simpático saludo de una suicita guapa y rubia, es la bienvenida a Zinal. Al cabo de poco tiempo, desandando también las calles y carretera de la población, llegamos a eso de las 18 horas al camping de Zinal donde aún se mantienen en pie las tiendas de campaña, y donde sigue estando medio vacío con 2 o 3 tiendas más.
Poco a poco van llegando el resto del grupo. Todos menos Tere (que no atacó la cima) hemos hecho cima en el Bishorn y toca celebrarlo. Esta vez los chicos agregados del grupo (los de mi coche), iremos al supermercado del pueblo a comprar algo de comida para hacerlos una suculenta y Vegabejense cena.

Cenando en el camping de Zinal, de izquierda a derecha: Joaquín Murcia, Tere, David, Luis Guerrero, Joaquín Terrés, Luis Segura, Isa, Roberto, Leti, Nuria y Vicente
Después de ordenar el material y recoger las mochilas, y poco antes de anochecer, nos apropiamos de una de las mesas de madera con bancos cerca del restaurante del camping para comernos esa cena con platos y ensaladas de las que se cocinan en la Vega Baja. Fotos, convivencia y buena comida. Las patatas fritas La Pilarica no pueden faltar en la dieta de alguien de Benejúzar ¡¡Que buena cena y nostalgia!! Con esa buena comida de la Vega Baja…
Y de nuevo nos vamos a dormir. Otra vez me toca la tienda de Vicente y Nuria. Mañana tenemos que dejar la Vall d’Anniviers y Zinal para acercarnos al Mattertal y a Zermatt. Manolet nos ha reservado plaza en el albergue del turístico pueblo… el Monte Rosa y las vistas al impresionante Cervino nos esperan… ¿podremos en esta ocasión llegar a la cima de la Punta Dufour? Ya han pasado 14 años desde aquel intento con Trino, Quique y Jesús Santana… creo que estoy preparado para conquistarlo por fin.