Después de un tiempo sin visitar Sierra Nevada y de haber visitado o pateado desde Pradollano a Elorrieta, Veleta, Mulhacén… con esa única visita al Refugio Poqueira de hace dos años, aún me quedaban muchas otras zonas por visitar, explorar y ascender de esta gran Sierra Nevada. Y una de ellas es la que más visitaban, de un tiempo para acá, los compañeros del Centro Excursionista Almoradí: la zona del Picón de Jerez y Refugio Postero Alto.
Es la parte que alberga cimas de más de tres mil metros más oriental de Sierra Nevada; ya que la larga loma de la sierra sigue hacia el este en busca de la provincia de Almería, cruzada por el Puerto de La Ragua y otras cimas que apenas llegan a los dos mil seiscientos metros de altitud, como la cima más alta de la misma provincia de Almería: el Chullo.
Esta zona de tresmiles más oriental de Sierra Nevada está formada por una serie de cordales que casi en forma de cruz, dan lugar a rincones y cimas singulares y de muy fácil acceso: Picón de Jerez, Circo del Alhorí, Cerro Pelao, Piedra de Los Ladrones… y una serie de cimas que superan los tres mil metros que enlazan esta zona por el mismo cordal vertebral de la sierra, con el Puntal de Vacares y Alcazaba, ya en la zona central más alta de esta altiva y extensa Sierra Nevada. Cabe destacar por su puesto estratégico mirando al norte, noreste de esta zona, hacia los valles y altiplanos del Marquesado de Zenete, Hoya de Guadix… el mismísimo Picón de Jerez, de 3.088 mts, el cual no es el más alto de la zona, de esta parte de Sierra Nevada, pero sí es el más famoso y representativo. Vislumbrado desde las zonas nombradas como el último alto faro de Sierra Nevada hacia el este. Realmente no es un pico como tal, si no la terminación de una larga, ancha y grandiosa loma que parte del centro de la nombrada cruz, hacia el norte; y justo antes de que comience a perder altura, se rige un pilón o eje geodésico como punto más alto de esta loma, cordal cimero, a esos 3.088 mts. de altura… pero en el centro de la nombrada cruz de cordales y brazos de esta parte oriental de Sierra Nevada, se encuentra otra altura, que no es pico, ni tiene pilón que así lo demuestre, el Puntal de Juntillas; solamente destacado por eso mismo: ser el punto de paso entre una parte y otra de esta zona de la sierra.
Así que después de esta leve introducción a la nueva zona de Sierra Nevada que comenzaría a visitar, os cuento la primera ascensión o recorrido que hice por allí, y no fue a otra que, al centro de la nombrada cruz, el también nombrado Puntal de Juntillas, con una altura de 3.140 mts.
Para ello nos debemos de desplazar hasta Jerez del Marquesado a la vera norte de la sierra, en un altiplano al que llaman Marquesado de Zenete y no a muchos kilómetros de la frontera con Almería… es fácil de llegar: una vez estás por las inmediaciones de Guadix, en lugar de seguir recto hacia Granada, te desvías hacia el sur, sureste, en dirección Almería. Y una vez ves el singular castillo de La Calahorra con las suaves pero altivas vertientes, perfiles, de Sierra Nevada detrás, ya estás cerca de Jerez del Marquesado.
Una vez estás en Jerez del Marquesado solo tienes que seguir las indicaciones para, por una larga pista de poco más de 10 kilómetros, subir a la sierra y llegar a las puertas del Refugio Postero Alto… si la nieve y el terreno te lo permiten. El Refugio Postero Alto también llamado de Ballesteros, está ubicado justo en una larga y ancha loma que baja desde las alturas de la zona en cruz señalada en la introducción de la sierra, justamente es como el seguimiento del brazo que baja de La Piedra de Los Ladrones, que a su vez viene desde el mismo Puntal de Juntillas.
El Refugio Postero Alto está a 1.880 metros de altitud, algo más bajo que el resto de refugios si vamos a emprender un ascenso a un pico de más de tres mil metros; y es una construcción curiosa, singular y encantadora: se compone de un edificio circular en el centro que es el comedor, cocina, rodeado de habitaciones que son a su vez casitas independientes, a las cuales puedes llegar por pasillos abiertos al exterior y que rodean en circulo la sala comedor, cocina, del centro. Sus paredes y tejado son de piedras de la zona, esa roca oscura gris de las pizarras metamórficas, que también le confieren como un camuflaje, mimetizado con el paisaje. Aparte no era tan visitado este refugio ni la zona como la parte de Sierra Nevada de Pradollano, Hoya de La Mora… con lo que en los primeros años de visitarlo, se respiraba tranquilidad y aventura en el entorno, algo apreciado por los montañeros… a pesar de que sus montañas y cimas no fueran escarpadas, sí eran extensas y enormes. En definitiva, un lugar ideal para iniciarse en la alta montaña y a la vez disfrutar de estos espacios abiertos rodeados de Naturaleza.
Con ello el pasado enero del año 2.001 fuimos un grupillo al Refugio Postero Alto para hacer una actividad por esta enorme Sierra Nevada. Algunos de nosotros era la primera vez que veníamos o de las primeras, y la primera impresión o camino a reconocer, a seguir, para conseguir el objetivo de la actividad, iba a ser decisiva para sucesivas visitas. Lo que menos me gustó sin duda es lo largo que se te hace el camino entre Jerez del Marquesado y el refugio; esos 10 kilómetros de camino de montaña con sus cruces, curvas y pendientes, eso sí, muy bien señalizado y adecentado.
Lo normal era salir viernes por la noche y poco antes de la medianoche o alrededor de la misma, llegar al refugio. Como las habitaciones son “casitas” individuales, llegas a la tuya sin despertar al resto del refugio, que no sean los mismos compañeros con los que compartes habitación. Recuerdo el nombre de la habitación más grande que estaba a la izquierda nada más entrar en el pasillo exterior del refugio: la habitación Lobos… pasamos muchas veladas y momentos en ese apartado y encantador rincón del refugio.
Pero al día siguiente sábado, después de desayunar lo que te habías traído o bien en el comedor del refugio, teníamos que emprender ya el ascenso a las cimas de la sierra, comenzar la actividad. Hay mucha nieve en la sierra y baja a más allá de donde se encuentra el refugio. A pesar del día tan bueno que amanece, sin una nube, el frio es intenso a estas horas de la mañana en pleno invierno a casi dos mil metros en Sierra Nevada. En un principio salimos Tomás y yo en busca de la sierra una vez hemos parlamentado con el resto de compañeros que retrasaran su salida.
Nada más salir del refugio que se encuentra como en una especie de resalte de una loma que baja de la sierra y en medio de otro enorme cortafuegos, tenemos delante de nosotros y mirando al suroeste el blanco macizo que forma la nombrada anteriormente cruz de brazos de esta parte de Sierra Nevada: el Picón de Jerez se observa como una cima roma, ondulada, diferenciada, como si fuera una altiva y grandiosa pirámide erosionada, chata y desgastada por el tiempo, cosa que no le ha quietado mérito ni belleza a esta montaña. A la izquierda de la misma, un circo de paredes y escarpes a más baja altura, del cual sale un barranco buscando lugares más bajos de la sierra: es el Circo de Alhorí, el único rincón medio escarpado de esta parte de la sierra que sea visitado, y el barranco que sale del mismo y baja es el Río Alhorí. Más a la izquierda la larga loma que sale del refugio y por su parte más alta está pelada de bosque, de árboles con un gran cortafuegos, y que va cogiendo altura casi sin alterar su figura, su forma, hasta que el horizonte del cielo y la ondulación del terreno allá arriba, nos hace perder su rastro, su seguimiento por el resto de la sierra… ésta última descripción será nuestro recorrido del día de hoy.
Delante de nosotros toda la magnífica Sierra Nevada haciendo honor a su nombre, toda llena de una muy blanca de nieve. Salimos del refugio y enseguida nos enfilamos por el camino que sigue en medio del gigantesco cortafuegos hacia el suroeste en busca de la sierra, y realmente el camino no tiene ninguna pérdida: es seguir esta loma, la parte más alta de esta loma, hacia arriba, arriba, sin desviarnos por ningún lado o giro, toda la loma hacia arriba. Atrás dejaremos que se despierte el Refugio Postero Alto con sus numerosas chimeneas, una por habitación y casa central. Encantador.
La loma se hace larga, larga, el caminar, casi eterno. Es la primera vez que subo o piso por aquí. Llega un momento que pierdo las fuerzas y Tomás que va delante de mí se disgusta por mi lentitud. La nieve a su vez está transformada y dura, hay que ponerse los crampones con los que caminamos mucho mejor y cómodos, por una nieve medio o totalmente helada, congelada. Descanso unos minutos mientras dejo que Tomás siga adelante ladera arriba. Total no hay pérdida, no hay ningún desvío y el día es increíblemente bueno esta mañana. Saco una naranja para comérmela esperando que me de fuerzas… igual no he comido nada o poco en el desayuno.

Joaquín cerca de la cima del Puntal de Juntillas, al fondo vemos de izquierda a derecha: Mulhacén, Alcazaba, Punta Vacares, Puntal de La Caldera, Cerro de Los Machos y Veleta
Y a los pocos minutos me pongo en marcha para seguir por esta inmensa ladera, y poco a poco veo el resultado de comerme esa rica naranja, notando como el azúcar, vitaminas, agua… me regeneran la energía y comienzo una marcha cada vez más rápida y aliviada. Poco más arriba casi alcanzo a Tomás que observa mi “despertar” con asombro y curiosidad. Subimos por tanto la larga y pelada Loma de Enmedio, sin desviarnos ni girar, en busca de las alturas de la sierra. Y justo más arriba llegamos a un pequeño giro, leve giro, a la derecha para dirigirnos a unas pequeñas rocas (por la distancia) que vemos en lo más alto de la loma: esa es la Piedra de Los Ladrones.
Hay un camino o recorrido que sigue hacia el Horcajo o Puerto de Trevélez, justo en el punto más bajo que comunica el valle de Trevélez al sur en Las Alpujarras con esta zona del Marquesado de Zenete, si nos desviamos de nuestro recorrido hacia el sur e izquierda sin subir más altura. Pero nosotros debemos llegar hasta lo más alto de esta loma.
La Piedra de Los Ladrones que no tiene nada de especial, solo son unas rocas a 2.944 mts. y desde este punto la fisionomía de la sierra cambia, el tramo a seguir parece que es más llano, hace como una especie de hoya, siendo lo que separa las cimas de tres mil metros de la sierra de este lugar. Es como la justa ondulación del terreno a partir de La Piedra de Los Ladrones, fuera la causante de que desde al otro lado de La Piedra, desde la vertiente de la Loma de Enmedio, no se puedan ver las cimas de la sierra. Pero aún así, a pesar de estar tan altos ya, aún nos queda la última pala hasta la cota de los tres miles que tenemos delante.

Desde la cima de Sierra Nevada, al fondo vemos de izquierda a derecha: Mulhacén, Alcazaba, Punta Vacares, Puntal de La Caldera, Cerro de Los Machos y Veleta
Siempre parada obligada en La Piedra de Los Ladrones, miramos hacia arriba las cimas de la sierra, como si estuviéramos en un mal o imperfecto mirador: de noroeste a suroeste el cordal cimero de tres miles, el brazo de la cruz que pasa por su centro; destacando el Puntal de Juntillas y al collado que lo separa de la siguiente cima hacia el sur, el Cerro Pelao, la cumbre más alta de esta zona. Ambas montañas son suaves lomas, onduladas sin escarpes ni paredes, todo en esta parte de Sierra Nevada son gigantescas lomas de cima llana y casi aburrida a más de tres mil metros.
A esta altura y en este lugar ya nos tenemos que abrigar. El viento que se ha levantado está favoreciendo el nacimiento de nubes algodonosas, espesas, blancas, pero nada amenazadoras hacia el este, pegadas a la sierra pero entre ésta y el alto valle del Marquesado. Hace frio a pesar del sol, y el viento recrudece la sensación de frio. Es la alta montaña de Sierra Nevada, engañosa, enigmática, pero letal si te descuidas.
Después del pequeño descanso debemos seguir enfilados hacia la cima. Realmente seguimos en dirección oeste, bordeando los límites de la extraña hoya que se ha formado a nuestros pies, por su norte o derecha, haciendo un pequeño giro de nuevo, casi inapreciable. Ahora caminamos cerca de los límites de la parte alta del Circo del Alhorí, si andamos poco más hacia el norte. Pero no hay que andar tanto en esta dirección ya que la loma o la superficie por la que caminamos es inmensa, y los límites cortados del Circo del Alhorí quedan más a la derecha.
Aunque el desnivel no es mucho y parece que tenemos las cimas a tocar, se tarda más de lo que parece en llegar a dicha cima. Siempre hacia arriba y en dirección oeste, si acaso noroeste, en busca del collado o algo más arriba, norte, del collado entre la subida al Punta de Juntillas y el Cerro Pelao. Mientras dejamos a nuestra espalda la extensa y extraña hoya que se forma entre La Piedra de Los Ladrones y las cumbres de Sierra Nevada, con esa forma casi de cima que forma la misma Piedra, pero que en realidad es una horizontalización del terreno desde aquí, acabada en las rocas… no llega a tener pendiente si quiera… aunque ya sabéis que al otro lado está toda la Loma de Enmedio que baja hasta el mismo refugio.
Y justo al llegar al cordal cimero, Tomas ya me espera unos minutos. Me abrigo mucho ya que el viento es si cabe mucho más fuerte y la sensación de frio es más intensa. Además llevo mi chaqueta Columbia Titanium que es la segunda vez que me la pongo, después del mes pasado ir al Valle de Pineta, y aún no me había comprado el peto, con lo que subía con unos pantalones de plástico encima de los pantalones de chándal.
No sé si realmente estábamos en la cima del Puntal de Juntillas, a 3.140 mts. ya que habíamos llegado a unas piedras justo en el cordal cimero, pero no llego a recordar que a un lado u otro hubiera laderas más altas que donde estábamos, para subir… menos el lejano hacia el sur, Cerro Pelao. De todas formas las vistas, mis primeras vistas de las lejanas cimas centrales y más altas de Sierra Nevada desde aquí, eran impresionantes: si mirabas hacia el oeste, antes tapada dicha vista por la misma subida, podías ver 3 piquitos con el lomo cimero menos inclinado que baja hacia el sur e izquierda, y la vertiente derecha, norte, más inclinada casi vertical. Casi en fila y de abajo delante a arriba detrás, eran el Puntal de Vacares, Alcazaba y Mulhacén. Muy nevados y blancos. Precioso. También al fondo pero más a la derecha, una cresta salía desde las faldas del Mulhacén por detrás del Alcazaba, y acababa en un pico con forma de mesa inclinada y picuda, con una vertiente vertiginosa y vertical que nos miraba a nosotros, lejana pero reconocible: es el Veleta. Magnífico. Y entre el lugar que nos encontrábamos y la zona de aquellos altos picos, una meseta o suaves laderas muy nevadas, con una extensión considerable, marcadas al norte por el mismo cordal cimero de la sierra que se realza con algunos picos también en fila como el Pico del Cuervo, La Atalaya, Puntal de Los Cuartos… Excepcional.
Hace mucho frio por culpa del fuerte viento que sopla aquí arriba. No sabemos si estamos en la cima del Puntal de Juntillas como he dicho antes, pero le pido a Tomás que me haga una foto de cima. Es increíble pero es la primera vez que recuerdo, el llegar a una cima y no conocer las montañas y cimas que veía alrededor… acostumbrado a las montañas alicantinas, las cuales reconozco todas las que veo desde la cima de muchas de ellas.
Ya es hora de bajar. El resto de compañeros no sé si nos los encontramos a la bajada, en las proximidades de La Piedra de Los Ladrones, o les esperamos en la cima, el caso es que compartimos la bajada con ellos. Justo a la bajada entre el cordal cimero del Puntal de Juntillas y La Piedra de Los Ladrones, el fuerte viento va a comenzar a formar esas nubes que antes señalaba. Ahora cubrían con su forma fría como de telaraña, la cima de la sierra que quedaba a mi espalda. A la derecha y sur me fijo en el pico más alto de la zona, de la cruz, el brazo que mira al sur, el Cerro Pelao: una larga y anchísima pala acabada en un piquito fácil de llegar, como un enorme tobogán. Las nubes lo rodean como queriendo señalar la cima más alta de los tresmiles más orientales de Sierra Nevada.
Para bajar solo tenemos que desandar el camino realizado para la subida, es un recorrido lineal. Las nubes, la nieve y el enorme lugar me ofrecen un paisaje increíble, precioso, la alta montaña de Sierra Nevada. Mientras nos acercamos rápidamente a La Piedra de Los Ladrones, admiro el seguimiento de la sierra hacia el este, al otro lado del Horcajo o Puerto de Trevélez, las nevadas cimas del Cerro de Trevélez, Cerro del Gallo, con las nevadas y suaves pendientes norte rodeadas de frías, algodonosas y blancas nubes voluptuosas, parecido a un paisaje ártico o antártico, invierno escandinavo con ese sol que ilumina pero no calienta. Magnífico.
Las nubes cada vez son más altas y enormes, mejor bajamos rápidamente antes de que nos inunden y no nos dejen ver el camino, o peor nos caiga una tormenta encima. La experiencia ha sido formidable. Esta parte de la sierra es de formas suaves, onduladas, desconocida, solitaria, no tan entretenida o escarpada como otras del centro alto de la sierra pero los desniveles y distancias son soberbios, la extensión enorme y el refugio un tesoro acogedor en un entorno casi salvaje por la poca acción humana apreciable, a parte de los cortafuegos, caminos y pocos refugios o cabañitas repartidas por aquella enorme extensión de bosque entre la Loma de Enmedio y el Puerto de La Ragua, y más allá… fantástico. Desde ahora seguramente repartiremos las visitas a Sierra Nevada entre este sitio y Pradollano… espero antes aprenderme en algún mapa las cimas que vea a mi alrededor para no encontrarme perdido en mitad de la montaña.

Croquis de la ascensión al Puntal de Juntillas pasando por la Piedra de Los Ladrones desde el Refugio Postero Alto