Amanecemos tarde y nos levantamos de mala gana. Desayunamos y bajamos con Rodrigo a Riobamba a la oficina, allí solucionamos el tema de la transferencia. Vamos a pedirla de La Caixa al Banco Solidario a nombre de Jannette. Joaquín se lo encarga por teléfono a su hermana.
Este día nos lo tomamos de descanso y para hacer la gestión de la transferencia que, por suerte, no hay problemas, entre el Banco Solidario y La Caixa hay entendimiento. Después Rodrigo nos sugiere ir a visitar Guamote y su mercado indígena. Nosotros no conocemos ni estaba en nuestro planes ir a este pueblo, pero si venía del consejo del sabio Rodrigo, entonces no debemos de perder más tiempo e ir allí que seguro no nos arrepentiremos.
Guamote es una población pequeña que está al sur de Riobamba, siguiendo la carretera como si la Avenida de los Volcanes se extendiera hacia el sur. Aunque sus casas son construcciones modernas, sus costumbres y habitantes son tradicionales, de ahí el importante mercado indígena que se celebra en la población, casi llenando cada rincón de sus calles con puestos de todo tipo. Pero bien organizados, ya que los puestos que vendían según qué cosas en común estaban en el mismo lugar o calle; así como recintos más amplios y vallados para el mercado animal o de ganado.
Tomamos un bus a Guamote, el gran mercado indígena. Pocos extranjeros se ven en él. Todo el pueblo es un mercado de animales, productos del campo, textiles y un bazar estilo zoco árabe, solo que más amplio y menos agobiante. A mí me recordó aquella vez que visité Marruecos, con la esencia del medievo, lo natural y antiguo, con pocas modernidades, como si, en parte, una imagen de un mercado de hace 500 años se repitiera semana tras semana, pero en lugar de un país árabe con sus chilabas y sus tés morunos, con ponchos y sombreros hongos. Fascinante.
Tomamos fotos de las distintas zonas y puestos. Aquí se vende de todo. Son las fiestas del aniversario de la cantonalización del pueblo y cuando llegamos hay desfile y música fuertemente acordonado por la policía (la zona donde están las candidatas a reina de las fiestas y políticos trajeados). El mercado sigue su ritmo indiferente. Vendedores de helados; un charlatán de la selva con una enorme boa cuenta historias sobre las bondades de remedios naturales a base de plantas y de serpientes y otros animales. Hay un corro de asombrados campesinos incas con sus ponchos de colores y sus sombreros de fieltro, y con sus hijos a cuestas liados en una especie de manta.

Mapa plano sobre la situación de Guamote y Riobamba. PUNTO AZUL: Ubicación aproximada de la Estación de Urbina.
En el recinto cerrado amplio y de ganado: chanchos grandes y pequeños, ovejas, cuyas dueñas no pueden ni arrastrarlas de lo grandes que son, llamas, alpacas, cuys hacinados en una especie de jaulas abiertas por arriba para poder cogerlos (parece que los pobres animalillos no saben saltar o son como aquellos locos de Torcuato Luca de Tena que, aunque tengan la ventana abierta, no saben que saltando por ahí pueden escapar de su celda y delirio).
Y en el mismo pueblo, entre sus calles, puestos de telas, máquinas de coser, sombreros, las indígenas quechuas llevan ponchos y vestidos muy coloridos, alegres, vivos y diferentes… puestos de semillas de leguminosas, tubérculos y otras plantas para plantar o comer, extendidos en mantelitos puestos en el suelo, puestos de frutas, hortalizas, hierbas en los inutilizados railes de la vía del tren, puestos de comida donde te asan la cabeza de un cerdo delante de tus narices (cosa que nos echó para atrás a la hora de comer)… bárbaro e interesante. Parece que muchos quechuas, indígenas de los alrededores que son campesinos, ganaderos y viven de lo que la tierra y sus animales les dan, vienen a este mercado para hacer negocio, compra y venta de dichos animales y vegetales, así como otros menesteres y necesidades. Son descendientes de aquellos incas que habitaban y mercadeaban por estas tierras, ya a menos altura, al sur de la Avenida de Los Volcanes; y sus ropajes y costumbres son casi los mismos o calcados con pequeños avances, modernas novedades.
Buscar sitio para comer es todo un problema pues todos los “bares” son oscuros agujeros llenos de suciedad debajo de las mesas y con un menú único. Almuerzo: sopa de gallina, arroz con pollo (“seco”) y un jugo aguado, vete a saber de donde es el agua que a Joaquín le dará diarrea al día siguiente. Bar Restaurante Familiar es atendido por una señora amargada y muy despistada que no sabe si te ha servido o no (se le van los dientes).
Curiosamente no había bares como propiamente en España conocemos como Bar, si no que a nuestro parecer eran garajes o almacenes con persiana que daban al exterior, una barra al fondo y mesas con bancos de madera, como si fueran de esas de picnic en las áreas recreativa o en un jardín, repartidos por todo el local menos junto a la supuesta barra. Y todo, todo, todo el suelo no lo habían limpiado, barrido, fregado en todo día y daba la sensación de que había pasado medio mercado por este local a comer y a tirar las sobras al suelo, todo al suelo… como se hacía ancestralmente en las casas de la huerta a principios y mediados del siglo pasado; las mesas quedaban medio limpias de restos de comida, pero todo iba al suelo, y por el momento no veíamos intención ninguna de querer limpiar ese suelo asqueroso lleno de huesos de pollo con restos de carne, pan, y otras sustancias alimenticias de difícil descripción… era sencillamente muy guarro. Después de visitar varios de estos lugares, nos quedamos en uno que parecía el menos sucio, pero que si no fuera por el hambre, en la vida hubiéramos entrado.
En el menú de la comida como menciona Jesús, nos entra un vaso de jugo. El agua del jugo (zumo) supongo que era de allí, del grifo (si es que tenían agua corriente), del lugar, ya que no era un zumo embotellado. Viendo el vaso llegar y al trasluz, ya veía yo que no me sentiría bien ese líquido. Igual fue algo psicológico, no sé. Nada más le di un sorbito al agua de lo que decían era un zumo, y su asqueroso sabor hizo que lo repudiara. Jesús se bebió el suyo enseguida, no le hacía ascos. Le dije que yo no quería el mío, que si lo quería. Jesús cogió mi vaso y se lo bebió también… yo tuve una diarrea casi de caballo varios días y a mi compañero bebedor de zumos, como una rosa.
Seguimos el paseo por el pueblo, por la zona de la iglesia, donde paran los autobuses, llenos de gentes y mercancías, como también se cargan en camionetas hacinados personas y animales. Como empieza a llover tomamos el bus a Riobamba. Visita turística por la “Sultana de Los Andes” y la capital del andinismo de Ecuador.
Parque 21 de Abril que conmemora la derrota española por un general argentino (1.822) Juan Dávalos, que aparece en un mural histórico pisando la bandera de España, acompañado de distintas escenas de la historia de Ecuador, Los Incas, los conquistadores (Pizarro y Orellana), Jesuitas, Maldonado o Humboldt, los geógrafos que describieron el relieve, culturas, pueblos y biodiversidad de la región de Riobamba y Ecuador, Bolívar, la Revolución Industrial… Nos dimos cuenta que muchos de los nombres de las plazas, calles, avenidas con números de fechas, conmemoraciones, eran de las batallas ganadas a los españoles para la liberación de Ecuador de su yugo colonial, nombres de generales, almirantes y lugares de donde los echaron y ayudaron a ganar esas batallas. No solo en Riobamba, si no en Quito y seguramente en el resto de ciudades importantes de Ecuador y de los países sudamericanos que hubieran sido antiguas colonias o virreinatos del antiguo imperio español. En Ecuador hay una especial “devoción” con el tema de la libertad; después de independizarse de los Españoles gracias a Bolívar y después, a principios del siglo XX, como país e identidad de Ecuador. Curioso. Esto nos transmitía una sensación casi de culpabilidad, casi de desasosiego, como de “yo no tuve nada que ver con eso, a pesar de ser español” … intrigante e incómodo. Aunque en los años 40 perdió un gran territorio en la selva y salida al río Amazonas en la guerra contra Perú, y Ecuador se redujo casi a la mitad, tal y como la conocemos.
Tomamos la calle Argentinos que parte del parque que es una colina que tuvo lugar la dichosa Batalla de Riobamba, pero que es un mirador excelente para los volcanes (nevados) que rodean la ciudad. 4 volcanes que superan los cinco mil metros: Sangay (que no era visible desde el mirador) Altar, Carihuayrazo y el Tungurahua con sus nubes de gases y cenizas en acción. Tungu = infierno, rahua = volcán, en Quechua. Y uno que supera los seis mil metros: nuestro Chimborazo… nuestro porque al fin pudimos llegar a su cima y “hacerlo nuestro”.
Iglesia y Mercado de San Alfonso. Parque de La Libertad con la basílica del Sagrado Corazón. Calle Primera Constituyente, junto Parque Maldonado. Monumento al geógrafo Maldonado, con el cóndor y la bola del mundo (con el ecuador) bajo él. El cóndor también es un gran símbolo para los ecuatorianos y habitantes de los Andes en general. Edificios coloniales y calles adoquinadas, como las construyeron los españoles. En Riobamba hoteles, tiendas o establecimientos tienen nombre de Whymper o Humboldt, por la impronta histórica y cultural que dejaron estos dos personajes.
Volvemos a la (estación) terminal de buses, por las calles y siguiendo las vías por las que sale el tren turístico que atraviesa desfiladeros junto a una roca llamada La Nariz del Diablo. En este tren la gente monta subida en el techo de los vagones (turistas = gringos). Es un tren o actividad muy turística y famosa, por lo visto. El recorrido de la Nariz del Diablo es un trozo de trayecto de las vías del tren que quedan al sur de Riobamba, más al sur de Guamote incluso, y pasa por una garganta o escarpado relieve salvando alturas y congostos, el del Río Alausí. En un espectacular paisaje bajo andino de gargantas y quebradas.
Tomamos un bus a Ambato y le pedimos que nos deje en Urbina. Con cierto suspense lo conseguimos y de nuevo en la noche caminamos más de 1 km. por la pista agrícola hasta el Refugio.
Hoy hay algo de luna creciente y podemos ver la silueta del Chimborazo recortada en el cielo. Al llegar todo está cerrado y tenemos que llamar a la puerta. Hoy estamos solos con María Magdalena y Delfín. Cenamos y nos acostamos.
Mañana volvemos al Cotopaxi. A pesar de la ascensión de ayer y del día de descanso de hoy, no estamos cansados, al contrario, estamos animados y fuertes. Si hemos podido subir al Chimborazo, seguro que pasado mañana llegamos a la cima de ese extraordinario activo volcán, el Cotopaxi. La aclimatación y experiencia ahora son extraordinarias y excelentes, aunque no lo sepamos, ya que nos encontramos “normal”; a pesar de mi sufrimiento en la cima del Chimborazo ayer, hoy estoy como si nada. Curioso.
Lo único que me preocupa es mi deshidratación con la fuerte diarrea que me ha entrado por el sorbo del dichoso jugo que no era más que agua turbia algo coloreada de Guamote. Me he tomado un par de Fortasec y parece que ha parado. Tendré que ir a base de Fortasecs, espero que no me perjudique para la ascensión al Cotopaxi… no tendremos otra oportunidad…

Mapa plano sobre la situación de Guamote y Riobamba con respecto a La Avenida de Los Volcanes. PUNTO AZUL: Ubicación aproximada de la Estación de Urbina.