Eva Zurera me comenta de salir un fin de semana de agosto hacia el Pirineo para hacer alguna cresta. Después de la fenomenal actividad de este pasado julio con el Anillo de Picos, Eva espera al último de fin de semana de agosto para quedar y hacer una buena actividad en los Pirineos.
Eva me pregunta si he hecho alguna de las crestas más famosas del macizo del Posets: la cresta de Las Espadas o la cresta de Bardamina. Se asombra cuando le digo que la cresta de Las Espadas ya la había hecho, pero la del Bardamina no; pero que si quería hacíamos la de Las Espadas, aunque como ya la había hecho, prefería hacer la cresta del Bardamina. Entonces escogimos la cresta y pico de Bardamina como objetivo para hacerlo el fin de semana mencionado.
Entonces es cuando cometí el error de comparar la dificultad de la cresta de Las Espadas con la cresta del Pico Bardamina; y más aún cuando comencé a mirar en wikiloc (y en ningún otro sitio más), el recorrido y tiempo en hacer la cresta del Bardamina entre éste pico y el Posets, y en las cuales no añadían o no supe ver, el grado de dificultad entre el Pico de Bardamina y la Collada de La Paúl (en dirección al Posets); con lo que mirando el mapa Alpina actualizado, veía como la cresta del Bardamina, al menos su nombre, comenzaba más al este de la ubicación del pico… esto no se puede considerar un error, pero al no saber la dificultad de la otra nombrada cresta, sí un retraso en el avance por la misma…
El pasado fin de semana, último de agosto del 2.021, en los días 27 al 29, salimos Eva, Pau, Antoni, Josechu, Luis Segura (al cual invité si quería venirse desde Valencia) y yo, en dirección al Valle de Benasque, a la población de Eriste, donde comienza el vallecillo en dirección al Refugio Ángel Orús y la subida normal al Posets por su lado sur, sureste. Al llegar a Eriste ya de noche, decidimos hacer vivac en el parking que queda pegado al lugar donde para el autobús que nos subirá al parking de la Cascada de Espigantosa. Desde hace unos años no se puede subir en coche hasta aquí por la gran aglomeración de gente… como en Ordesa y Benasque para ir a La Renclusa, Vallibierna, entre julio y agosto, no puedes subir en coche; o caminando o en este temerario bus.
Al día siguiente, sábado 28, cogimos el bus temprano, ya había cola de excursionistas y montañeros que esperaban en la estación. Muchos de ellos con poca intención de hacer una actividad como nosotros, con el mochilón, tienda a cuestas, para hacer noche en las alturas del macizo del Posets; casi todos con mochilitas y poco equipo, supongo que para hacer un paseo de un día, o para pasar una noche en el famoso Refugio de Ángel Orús. La subida con el autobús por el camino que sube de Eriste hasta el nombrado parking es temeraria y casi peligrosa; el conductor tiene tal costumbre de pasar o hacer este recorrido, que coge velocidades en lugares que ni siquiera con un todoterreno me atrevería yo. Hemos cogido un billete de ida y vuelta, subida y bajada… pero no sé si hemos hecho bien…
Una vez en el visitado parking de la Cascada de Espigantosa, nos ponemos los mochilones a la espalda y comenzamos a subir por la muy transitada y pisada senda que va de este lugar a las puertas del mismo Refugio de Ángel Orús. Dicho recorrido ya descrito, justamente, cuando hice la cresta de Las Espadas o la subida en condiciones invernales del mismo Posets. No hay pérdida. La senda sigue paralela a veces por el fondo del valle y otras un poco a más altura, con el murmullo del rio de Eriste que baja con ruidoso caudal, y las vistas y paisaje de un valle boscoso, bien cuidado y fabuloso, bonito… poco a poco y a medida que nos adentramos valle arriba, valle adentro en dirección noroeste, se van descubriendo y asomando las escarpadas estribaciones sureste del macizo del Posets, por la que llaman Sierra de Llardana.
El día ha amanecido espléndido, muy soleado, tendremos unos dos días magníficos, sin una nube y un sol no demasiado castigador. Perfecto. Al llegar a un punto del recorrido en que a la derecha queda un espacio sin arboleda, bonito, que se acerca al rio, mientras a la izquierda la senda comienza a subir haciendo un zigzag, ese famoso zigzag, mareante y tan desesperante justo antes de llegar a las puertas del Refugio de Ángel Orús; nos desviamos a esa misma parte derecha en busca del rio e hitos que nos indiquen un nuevo camino: la idea era seguir un recorrido marcado en el Alpina que, en lugar de subir al Refugio Ángel Orús y seguir la subida normal al Posets, desviándonos después hacia el recorrido que lo une con el Refugio de Estós, seguía más paralelo al rio, más abajo sin subir de momento o subir más poco a poco, altura en busca de la senda que se dirige a la Collada de La Pllana y que es el punto más alto en el recorrido que une el Refugio de Estós al norte, del Ángel Orús al sur; justo en las cercanías de la Cabaña de Llardaneta en la Pleta de Llardaneta, con lo que nos habremos quitado una enorme vuelta, o al menos es lo que pensamos.
La idea es montar el campamento en el lugar más cercano, con agua, que se acerque lo máximo a la cresta del Bardamina y se pueda llegar fácilmente haciendo una circular con comienzo y final en dicho campamento. Y justo al sur de la cresta hay todo un rosario de lagos de alta montaña, grandes y pequeños, cada uno a una altura, encabezados por el Ibón de Grist o Eriste; esa zona sería la ideal para montar el campamento, a buena distancia y sin contratiempos para acceder al comienzo de la cresta de Bardamina y volver una vez acabada, realizada. Dicho lugar se encuentra a pocos minutos antes de ascender a la mencionada Collada de La Pllana; a mano izquierda de la senda bien marcada. Por ello este “atajo” nos podría venir bien para no dar una vuelta tan grande pasando por el Refugio de Ángel Orús.
Aunque el recorrido está marcado en el Alpina, no hay senda, a penas hitos, y el avance por esta parte es prácticamente monte a través; pisando con energía el terreno intentando avanzar como el ejército de los Hunos liderados por Atila… pero el terreno no es tan transitable, hay que subir por recodos del terreno, bajar por escondites, evitando los altos matojos y las ramas de los pocos pinos que han crecido en este terreno tan escabroso. Llega un momento que nos aparecen algunas marcas de colores, pero pronto se pierden; éstas nos llevan a un punto donde debemos cruzar el hueco del riachuelo, de su cauce, y pasarlo al otro lado. Poco más arriba a cada lado del riachuelo aparecen sendos escarpes y paredes que entorpecerían nuestro paso, hay que cruzarlo antes de llegar a ellos. Antes hemos dejado a la derecha las vistas a unas cascadas y bajadas de agua de los riachuelos que formaran el Río de Eriste: abajo de nosotros la Cascada del Forau de Llardana, y seguida en frente la Cascada d’els Ibons, que baja por el barranco del mismo nombre, que a su vez baja del circo de ibones y lagos de alta montaña al que queremos llegar. Ésta última viene en perpendicular a nuestra dirección.
Dejando el Barranco d’els Ibons más atrás y a la derecha, cruzamos el riachuelo o torrente por el que hemos seguido paralelos, hasta el punto mencionado (intentar buscar las marcas azules o de color) para seguir, pocos metros o pasos barranco arriba, y enseguida volver a girar a la derecha por una pala empinada y muy herbosa, lleno de huecos por donde baja el agua. Subimos por esta pala herbosa muy empinada hasta llegar un punto que no podemos seguir más hacia el norte, a la vez que ya observamos que la ladera de nuestra izquierda, que ya es la que baja de la Cabaña de Llardaneta o de la Pleta de Llardaneta, ya no es tan escarpada o empinada y podemos progresar por ella, girando de noreste, norte a noroeste, más o menos… todo monte a través prácticamente… nada de sendas ni hitos… pero se aprecia o distingue por donde debemos de pisar y avanzar… hasta que después del giro y a pocos metros más arriba, nos topamos con la senda marcada con el G.R., que une el Refugio de Ángel Orús con el de Estós, que es el mismo G.R.-11, o una variante del mismo.
La cabaña la hemos dejado a la izquierda, yo no la he visto pero Eva y Josechu sí, lo que quiere decir que nos la hemos pasado, y ya podemos seguir por el G.R. hacia la derecha, este, noreste. Antes nos reunimos. Contemplamos el preciso paisaje del Valle de Eriste desde aquí en este día tan espléndido. Hemos descubierto entre el bosque la ubicación del Refugio de Ángel Orús que lo hemos dejado atrás sensiblemente a buena distancia. No sé si nos hemos ahorrado tiempo, ya que caminar monte a través suele retrasar más que yendo por una senda bien marcada con un recorrido más largo… yo creo que algo sí que hemos adelantado. Ahora ya estoy en terreno no pisado por mí, desde el desvío anterior estoy en terreno o recorrido que nunca he pisado pero no tan desconocido; los Alpinas y otros mapas me ayudan a conocerlo antes de visitarlo.
Seguimos por la senda ahora sin más esfuerzo que el caminar entre las rocas por la cómoda y llevadera senda, después de la empinada subida monte a través, es un recorrido fácil y casi monótono. El valle de Eriste nos queda abajo a la derecha y casi a la espalda, dejando un magnífico paisaje de bosques y prados, escarpadas alturas rocosas y suaves laderas angulosas.
Después de unos minutos caminando, llegamos a un punto como si nos metiéramos en un vallecillo donde una cascada nos indica que es un lugar especial, con unas manchas de extensa agua detrás… es el comienzo del Vall d’els Ibons. Cruzamos el riachuelo o barranco y observamos como la senda marcada sigue su recorrido hacia el este, mientras que nosotros giramos en las orillas de lo que parece un doble lago, hacia la izquierda y norte para adentrarnos en el mencionado vallecillo, dejando el sitio del lago a nuestra derecha.
Descubrimos, al poco de caminar en esta nueva dirección, una tienda de campaña montaña… este es el camino y por aquí acamparemos. No nos quedamos aquí, si no que seguimos valle arriba, y después de dejar a nuestra espalda todo el extenso Ibón de Grist o Eriste, nos paramos en un lugar donde parece que la verde hierba en un llano confortable se combina con pocas regatas de agua que lo dividen. Aquí paramos y montamos las tiendas. A la derecha, según llegamos, al noreste, este, quedan dos laguitos que no se ven desde este punto, y que solo descubres si te subes a alguna gran roca… un rayito de agua baja por entre la grieta o hueco de una roca haciendo una pequeña cascadita o bajadita, de donde cogeremos el agua.
Estamos a unos 2.414 mts. de altura y justo en el centro, sur, sureste y suroeste queda toda la zona de la actividad que queremos hacer, con lo que es el punto idóneo para montar el campo base. Justo desde aquí descubrimos al norte y arriba la cresta ansiada y desconocida del Pico de Bardamina, aunque no se aprecie especialmente la prominencia del mismo pico en medio de su cresta. Pero si descubrimos un alto y rayado macizo, mole, pico más a la izquierda y noreste, más alto y prominente que la cresta de antes, es la sobresaliente y fabulosa cumbre del Posets. Magnífica, soberbia. Y como saliendo del fondo de la montaña, más a la izquierda y oeste, otra mole más alejada medio tapada por el mismo Posets: es Las Espadas. Me confundo entre Las Espadas y el Posets, cual es cual… me parecía muy difícil ver desde aquí la cima de Las Espadas, pero efectivamente sí era este pico. Impresionante.

Zona de acampada cerca del Ibón de Eriste o Grist, arriba el Posets, a la izquierda se asoma Las Espadas y a la derecha parte del Pico de Bardamina
El día y la tarde siguen siendo muy buenos. Montamos las tiendas: Pau y Luis la suya, Eva y Josechu la suya, Antoni su toldo y yo estreno mi “pequeño túnel” Camp de 1 kilo que sustituirá la agobiante y pesada funda de vivac; además de estrenar otro saco menos pesado pero que caliente en altura y con bajas temperaturas… la idea es que, entre la pequeña tienda de campaña y el saco, lleve un máximo de 2 kilos de peso, y no esté agobiado en una funda vivac, me pueda mover y guardar algo de material conmigo… eso sí, no me puedo poner ni de rodillas… pero me irá bien, pasaré una buena noche.
Después de montar el campamento y comer algo, los compañeros deciden subir por una pala y escarpes rocosos hacia las alturas al este, para matar la tarde. Eva, Josechu y yo decidimos quedarnos a descansar. No quiero forzar la máquina, mañana tendremos una buena actividad y quiero estar preparado. El agosto, el verano, después de Picos de Europa y el estar relajado, siempre me toca físicamente; pierdo resistencia rápidamente.
Al día siguiente nos levantamos temprano, desayunando rápido. Queremos salir amaneciendo, al menos para ver por donde caminamos ya que no cogeremos senda o recorrido visible, salvo algunos hitos. Desmontamos las tiendas y escondemos el material entre las rocas, debemos de dejar el terreno limpio, como si no hubiéramos estado. Eva se encuentra mal y junto con Josechu se quedarán en su tienda más tiempo, después se bajarán al coche, con lo que solo los 4 compañeros salimos en busca de la cresta este del Bardamina.
Después de ver el mapa Alpina y pensando que la cresta oeste del Bardamina (la del Pico de La Paul) tiene la misma dificultad que la cresta de Las Espadas (como he comentado al comienzo del relato), decido ir justo al comienzo, comienzo de la misma, donde las letras de “cresta de Bardamina” comienzan o acaban en el Alpina. Para ello, ya no solo cogeremos la cresta este del mismo pico, como viene en un track que Luis se bajó de internet, si no que iremos poco más al este de este track… justo hasta una brecha sobre un ibón de alta montaña y que es donde podría comenzar físicamente la cresta del Bardamina hacia el este… y aún nos dejaríamos una altura de 2.800 metros más al este, sin tocar, a la derecha de dicha brecha.
Para ello comenzamos la marcha hacia el norte desde el campamento, como queriendo llegar a un ibón de alta montaña con forma de corazón al que llaman Ibón de Baixo. Pero no llegamos hasta sus orillas: justo antes de entrar a sus dominios, un estrechamiento del vallecillo nos hace girar a la derecha por una pala empinada que evita dicho estrechamiento y evita el llegar a las orillas del ibón, comenzando a coger altura poco a poco en busca de otro ibón o lago de alta montaña más arriba a la derecha o noreste. Parecen algunos hitos los cuales seguimos para llegar a una especie de collado o balcón, que se abre al otro lado con vistas a otro perfecto ibón o lago de alta montaña.
Pasamos de los 2.450 mts. del Ibón de Baixo a los 2.580 mts. del que llaman Ibón del Mich, en la zona del Pllan d’els Ibons, que es una zona a más de 2.550 mts. de altura donde se reúnen tres ibones de dimensiones considerables, capitaneados por el Ibón Alto, y una serie de decenas de charcas repartidas por la zona, rodeados por alturas y crestecillas como la Cresta de Batisielles al este, sureste y sur, y el comienzo de la cresta de Bardamina al norte… es como un calco de Vall d’els Ibons donde montamos el campamento, pero esta vez a más altura y un valle más abierto. Precioso.

Delante Pau y Antoni camino del ibón al inicio original de la Cresta de Bardamina desde el lado este, al fondo el Pico d’els Corbets o Pico Perramó a la derecha, Tuca de Mincholet en el centro derecha y Batisielles Sur en el centro izquierda
Una vez llegados a los dominios de este Ibón del Mich debemos de bordearlo por la izquierda y norte, en busca de otra entrada, estrecho barranco o vallecillo, nada más girarlo o bordearlo, nos encontramos esta entrada, este barranco o estrecho, malformado vallecillo hacia la izquierda y norte. Solo tenemos que seguir por él, por el centro del mismo, hacia el norte y vallecillo arriba. Aquí ya no hay hitos, ni marcas, ni nada… solo la intuición, orientación y las curvas de desnivel del Alpina. Luis nos dice que nos hemos pasado el recorrido del track que lleva en su reloj o móvil, y es que ciertamente dicho track coge una rocosa loma que comienza a subir y que sería el brazo izquierdo limitador del vallecillo por el que caminamos ahora. Dicho track llega a un punto fácil de la cresta, pero no comienza en la brecha a la que nos queremos dirigir por iniciativa mía. Es como si hubiéramos cruzado el recorrido del track, lo hubiéramos obviado, y siguiéramos más al este aún, buscando otro punto de la cresta más alejado del pico y con más recorrido hacia éste.
El día había amanecido magnífico, soleado, como lo fue el día anterior. Muy buena visibilidad y ni una nube ni de adorno en un cielo cada vez más luminoso y claro. Verdaderamente las vistas son increíbles y fabulosas, ya a primera hora a esta altura. Hace el fresco habitual de alta montaña en verano, incluso ha llegado a rozar o bajar de 0 € esta madrugada ya que mi “túnel” tenía una capita de escarcha, con lo que subimos algo más abrigados. Observamos como el sol ya pinta de naranja con sus primeros rayos la cima de la extraordinaria mole del Posets, mirando hacia el noroeste, y como sigue a medida que pasan los minutos coloreando el resto de la cresta hacia el Bardamina. Abajo queda reflejado en las aguas transparentes del Ibón de Baixo el amanecer en estas montañas y picos, que hace las delicias de nuestros objetivos y cámaras. Y ya en el Pllan d’els Ibons, mientras nos internamos por el vallecillo al norte del Ibón del Mich, a nuestra espalda va apareciendo un paisaje de lagos de alta montaña, crestas y picudas cimas extraordinario. Como ya había nombrado, capitaneados por el Ibón Alto, y la cresta y picos de Batisielles. Precioso.
Llega un momento que subiendo por el nombrado vallecillo o barranco, esquivamos decenas de bloques de rocas medio sueltos, justo al llegar a su punto más alto que forma una especie de colladito. Al otro lado del mismo aparece otro ibón de alta montaña sin nombre, más pequeñito pero redondo y encajado entre la cresta a la que queremos subir y las rocosas lomas, laderas de la alta montaña. Y sobre éste, al otro lado del mismo, comienza la cresta este del Bardamina. Descubrimos la brecha. Una perfecta y alta brecha en medio de la cresta la cual sería el punto de partida hacia el oeste, noroeste e izquierda, para avanzar por la cresta este del Bardamina. Miramos también la cresta, a la izquierda de la perfecta e inconfundible brecha, es escarpada, interesante y vertical. Magnífico. Ahí tenemos nuestro punto de partida por la cresta de Bardamina. Este laguito de alta montaña está a unos 2.700 metros de altura ya, y la brecha la tenemos a 75 metros más alto, desde esa altitud comenzaremos la actividad por la cresta este del Bardamina.

De izquierda de derecha: Antoni, Luis y Pau en la brecha de inicio de la cresta este del Bardamina, 2.775 mts.
Llegar hasta la brecha es fácil: bajamos a las orillas del laguito, lo bordeamos por la izquierda y comenzamos a enfilarnos por la vertical y bastante empinada ladera que baja de la misma brecha, al otro lado del laguito. No hay pérdida. Aquí ya debemos de tener cuidado con la caída de piedras, pues al ser tan vertical la subida a hueco de la brecha, que cualquier movimiento del terreno puede hacer caer piedras que no paran en su caída hasta llegar a las inmediaciones del laguito que quedará allá abajo a nuestra espalda.
Una vez en la brecha nos paramos, descansamos y equipamos con el arnés, casco, guardando los palos para afrontar la cresta este del Bardamina en este día tan estupendo y soleado. Como yo soy el primero en estar preparado y equipado para seguir por la cresta, decido salir el primero también sin esperar a mis compañeros, antes de que los nervios fluyan por la espera. El resto de compañeros ya me irán cogiendo a medida que salgan y avancen por la misma.
Pero no subo directamente a la cresta desde la brecha, si no que paso a la ladera vertical de la izquierda y oeste, y comienzo a subir por ella buscando los mejores recodos para avanzar en dirección a la parte más alta. La parte más alta directamente de la cresta desde la brecha es más escarpada y técnica. Una vez arriba solo la tengo que seguir hacia el oeste. En esta zona de cresta ya nos encontraremos con pasos de IIº y IIº+. Al otro lado, mirando hacia el norte desde la parte más alta de la cresta, el abismo, paredes totalmente verticales e invisibles a menos que te asomes vertiginosamente por ellas.

Desde la brecha donde comienza la cresta es del Bardamina, abajo el ibón nombrado, y al fondo el Pico d’els Corbets o Pico Perramó a la derecha, Tuca de Mincholet en el centro derecha, Batisielles Sur en el centro izquierda y Batisielles Norte a la izquierda
Luis y Antoni ya me han cogido justo en el momento en que la cresta comienza a coger altura y otra pequeña brecha entre rocas lisas y verticales nos cierra el paso; con lo que decido hacer una diagonal por debajo de la cresta y la escarpada ladera sur. Enfrente aparece un cordal rocoso que sube de la zona de los últimos lagos o ibones con nombre. Por aquí nos dice Luis que pasa el track que tiene y que evita estos pasos que estamos haciendo ahora. A los pocos pasos de avanzar por esta diagonal bajo la cresta, aparece arriba de nosotros una canal vertical pero factible por la que Luis y Antoni dicen es fácil subir para llegar de nuevo a la parte más alta de la cresta. Comienzan a subir y yo les sigo por detrás y abajo. Y exacto salimos a la, ahora, fácil parte más alta de la cresta, que ha dejado de ser una cresta para convertirse en una loma rocosa con su vertiente noreste vertical y la suroeste menos inclinada pero escarpada. Aquí la cresta o el recorrido gira de ir hacia el oeste a noroeste, en busca de la cima del Pico de Bardamina que ya lo descubrimos delante, y a la vez ya estamos en el track que anteriormente nos anunciaba Luis… Pau que venía detrás de nosotros a cierta distancia, ya nos ha cogido en este punto donde le esperamos unos minutos.
Seguimos la cresta hacia el Pico de Bardamina que ya lo vemos altivo y sobresaliente en medio de una larga cresta; desde donde estamos y pasado el pico hacia la alta cima del Posets que también aparece solemne y enorme más a la izquierda y oeste… una larga cresta. Siguiendo por esta loma rocosa no demasiado encrespada pero nada angulosa, llena de rocas enormes y sueltas, fácil, llegamos a una punta, antes de la cima del Pico de Bardamina, donde la loma, que vuelve a convertirse en cresta con pasos de IIº y puede que IIº+, gira hacia el oeste para acercarnos al Pico de Bardamina. En esta parte el avance se ralentiza por lo escarpado de los pasos de roca, aunque nos parezca que estamos al lado del pico, nos cuesta llegar hasta las faldas rocosas y abruptas de la misma. Hay algún paso con alguna brechita, trepadas… pero es seguir por la cresta hacia el pico al oeste, sin pérdida ni perder altura.
Y por fin llegamos a la parte que se une con la subida normal de subida al pico, y que viene de la zona de los lagos donde hemos pasado la noche, ya que descubrimos algunos hitos y voces de gente que suben por aquí, pero ya casi a pocos pasos de la cima del Pico de Bardamina. Y ya por fin estamos en la nombrada cima, a 3.079 mts. de altura. Hemos hecho la mitad de la cresta o del que pensaba era el recorrido, pero no tenía ni idea de lo que quedaba ni “cómo” quedaba…
El día sigue siendo radiante, soleado, pero no caluroso. Nos hacemos fotos. Hacemos fotos al recorrido realizado ya, se aprecia perfectamente la serpenteante traza de la misma por la que hemos seguido… e intento observar la cresta que queda en dirección al Posets… ¡No parece una cresta como la de Las Espadas!: primero nos encontramos con una enorme brecha, la Brecha de Bardamina, seguidamente la cresta sigue con pasos continuos de IIº+ o IIIº, y comienza a ascender hacia la ubicación de Pico de La Paul con pasos ya de IIIº o IVº; todo esto sin saberlo yo, pero sí lo conocían los compañeros como Pau. Las voces que oíamos subiendo por la vía normal al pico, es una pareja que también quiere hacer la cresta del Bardamina hacia el Posets, por ello los observamos cuando se adelantan y prosiguen su recorrido desde la cima del pico…
Proseguimos el recorrido por la cresta ahora hacia el oeste, hacia el Posets desde la cima del Pico de Bardamina. La cresta al poco de dejar la cima se encrespa, se abrupta, haciendo honor a su denominación de cresta. No deja ser fácil el recorrido. Llegamos a la Brecha del Bardamina, que no es una brechita como las anteriores, si no un gran hueco en medio de cresta de metros de distancia entre las dos puntas verticales que la forman. Tenemos que bajar las paredes de la brecha por su lado este, llegar a su base, y subir por las paredes de su lado oeste, para subir de nuevo a la cresta. No son dos minutos. Hay que invertir algo de tiempo para salvar esta vertical y abrupta cresta, brecha, con pasos de IIº o IIº+ como mínimo. Luis se nos adelanta, tiene la sangre de los Segura escaladores y temerarios, sin miedo y bien adaptados a estas trepadas, escaladas… aunque descubriré algo negativo de su estilo de escalada cuando avanza por las crestas…
Por fin hemos pasado la gran Brecha de Bardamina. He hecho espectaculares fotos con Luis como protagonista en medio de las paredes de la brecha, mientras sube la pared de enfrente a la que bajamos. Espectacular y escalofriante. No siempre vamos por el filo de la cresta, el camino con hitos (pocas veces) nos deja seguir por el lado sur de la misma; pero una vez pasada la Brecha de Bardamina o poco después, casi todo el tiempo es cabalgados sobre la misma cresta. A partir de aquí, la cresta no deja de tener pasos de IIº+ o incluso alguno de IIIº.
Uno de esos pasos es el que llamamos “Paso de La Flor”: Luis llega un momento que en lugar de seguir por la parte más alta de la enfilada cresta, donde tienes que poner una pierna mirando a una vertiente, y la otra a la contraria, decide bajarse por una vertical canal destrepando y buscando el paso de escalada que le deje avanzar por la parte baja de la cresta mirando al sur. Yo le comento que “por qué no sigue por el filo de la cresta”, dice que no ve que hay a otro lado, no ve el siguiente paso, y aunque no lo diga, se siente más cómodo cruzando paredes que agarrándose a una afilada cresta. Luis cruza este paso. No es más que un destrepe que se hace cada vez más vertical a medida que bajas por él, hasta llegar a un paso donde debes de poner el pie y la mano de tal manera, bajo una casi pancha de roca lisa, para avanzar hacia el lado correcto de la cresta hacia la que vamos… bajo yo el segundo, y llegado a dicho paso Luis nos dice “debes de poner la mano al lado donde está la flor”. El paso no se veía a menos que te asomaras, pero no tenía agarres suficientemente fiables para asomarme, y abajo la canal era totalmente vertical, sin posibilidad de escapatoria. Lo intento una vez, otra… no hay manera, es mucho riesgo. Hasta que después de un tiempo que me pareció algo largo, decidimos sacar la cuerda y equipar esta bajada. Pau que estaba en lo más alto con Antoni saca la cuerda, hace una reunión (de aquella manera) arriba y aseguro la cuerda con mi arnés, con lo que bajo de nuevo al “Paso de La Flor”.
Otros intentos, y al final, con la seguridad (falsa seguridad) de la cuerda, hago el paso y cruzo hacia donde se encuentra Luis. Realmente el paso se las traía, entre la dificultad del mismo y la peligrosidad de donde se encontraba, un paso de IIIº+ o IVº. Después de mi se encuerda Antoni y le pasa lo mismo que a mí, se atasca, no ve donde poner el pie, la mano, y el vacío en medio de la canal que casi se verticaliza o desploma, le queda debajo. Pero después de otros minutos interminables, lo cruza sin problemas. Antoni hace otra reunión como puede con la cuerda en el punto donde nos encontramos, y le toca ahora a Pau. Pau con su envergadura y piernas tan largas, hace el paso como el que camina por la hierba en un prado tranquilo y fresco; y en “0,” llega a donde estamos nosotros sin esfuerzo ni fatiga. Increíble.
En ese momento y uniéndolo a los momentos de la subida por la cresta al Finsteraarhorn aquel año en los Alpes, descubrí que a Luis no le gusta ir por las puntas más altas de las crestas. No se siente tan seguro como ir cruzando paredes bajo el filo de la misma, si dicha cresta se verticaliza y encrespa con pasos muy aireados. Curioso. Cosa que a mí no me importa… siempre puedes poner el cuerpo pegado a la roca para no perder el equilibrio…
Una vez cruzado el “Paso de La Flor” seguimos la cresta y parece que ésta se va encrespando, verticalizando más a medida que progresamos por ella… hasta llegar a un punto que los pasos son de IIIº continuo en ascenso y a la vez nos topamos con una roca en forma de cubo de paredes y formas muy lisas con caída a un lado y al otro de la cresta. Detrás de este cubo la cresta no mejora y sigue siendo un paso continuo entre IIº+ y IIIº. El cubo podría ser un paso de IVº perfectamente. Nos detenemos. Es tarde y vemos que la cresta es para largo. No es la cresta de Las Espadas, no tiene nada que ver, allí, en toda la cresta había dos pasos de IIº+ o III, el Paso del Funambulista y ya está… aquí la mitad o más de la mitad de la cresta es un paso continuo de IIº+/IIIº. Acojonante.
Yo ya me encuentro algo nervioso y tembloroso de ver lo que hemos hecho y lo que nos espera, y la hora que es, con lo que no estoy con muchas ganas de proseguir y pasar, después de todo lo pasado, un paso de IVº. Y después la cresta sigue subiendo el Pico de La Paul, sigue hacia el Pico Inferior de La Paúl, Collado de La Paúl, y la cresta en subida desde dicho collado hasta la cima del Posets, siguiendo la cresta norte de la misma cima del Posets (ya realizada la primera vez que ascendí esta montaña en aquella Semana Santa del 2.002), hasta el eje geodésico…. y después de la bajada… mucho trecho aún, mucho recorrido para la velocidad que llevamos.
Debatimos. Planteamos varias opciones. Y al final después de unos minutos y descubriendo a la izquierda y sur una diagonal menos vertical surcada y señalada con hitos, decidimos bajarnos de la cresta por ahí en dirección a la parte baja del sucio Glaciar de Posets bajo el Collado de La Paúl. Parece una ruta de escape que desciende como si fuera una terraza de 40º entre las verticalidades de la cresta, hasta el pie de la cresta, abajo, sobre el Pico de La Paúl. Y al bajar por aquí girar en dirección al campamento… se había acabado nuestra aventura por la cresta… ¡No es la cresta de Las Espadas! Pau que tan bien se mueve por las crestas, paredes y roca, es más torpe y temeroso en un terreno de guijarros, piedrecillas, piedras sueltas en una ladera suficientemente vertical como para resbalarte y no parar en la caída, terreno abajo.
A pesar de que el día es magnífico, increíble, sigue muy soleado y con una visibilidad extraordinaria, vemos que nos llevará mucho hacer lo que queda de cresta y que a partir de entonces se pone más difícil, con lo que ya comenzamos el largo recorrido de bajada hasta el campamento para desmontarlo y bajar hasta el parking donde nos recogerá el autobús “de línea” que ya nos subió a Espigantosa.
Entre rocas inestables y pendientes inclinadas bajo la desafiante cresta que ahora dejamos a nuestra espalda, intentamos bajar hacia una charca o lagunita pequeña que hay justo bajo el Collado de La Paúl y que no sale en los Alpinas, aunque sí el hueco allanado en el que se ubica. Debemos de bajar hasta sus orillas para rodearlo y seguir por el lado contrario donde hay una especie de loma paralela a la cresta la cual cogeremos girando a la izquierda y abajo en busca de las cercanías de los ibones… pero no bajaremos directamente hacia ellos, si no que seguiremos por las pendientes entre las rocas sueltas y roca madre hacia el vallecillo más al sur donde se encuentra el Ibón de Les Alforches.
El recorrido de bajada también es larguillo y entretenido, salimos de altura y debemos perder casi 600 metros en poco tiempo, aunque el recorrido del Alpina coge la loma o brazo que separa el Ibón de Baixo del Ibón de Les Alforches, nosotros al final llegamos hasta las orillas del mismo, para después seguir el recorrido del riachuelo por donde podemos y ya con la zona del campamento reconocida y a la vista, cerca, seguir hasta la misma por los mejores sitios, saltando entre las rocas y los riachuelos, regatas que bajan de este ibón. Ya estamos en el Vall d’els Ibons, en nuestro campamento.
Eva y Josechu han decidido bajarse ya que Eva no se encontraba bien, como ya he comentado antes, y ya no encontramos su cosas y tienda. Comemos algo. Recogemos nuestro escondido material; no lo han tocado. Rehacemos las mochilas. Y rápidamente Luis nos dice de bajar “corriendo” para poder llegar en dos horas al parking de Espigantosa, ya que son las 3 de la tarde cuando salimos del lugar con los mochilones a la espalda, y el autobús sale del parking hacia Eriste a las 5 de la tarde… si no lo cogemos, tendremos que esperar al siguiente que ya sale a las 8 de la tarde… con lo que ¡toca correr con el mochilón!
Mi idea es seguir la marcada senda del G.R. hacia el suroeste, en busca del Refugio de Ángel Orús, y de ahí la senda normal de bajada. Pau dice de desviarnos y bajar por donde subimos, pero presupongo que al no ser una senda bien trazada y más monte a través que un recorrido definido, que podríamos tardar más que si hacemos un recorrido algo más largo pero seguro y rápido, por su buena traza.

En el centro de la imagen, a la izquierda el Pllan d’els Ibons y a la derecha el Ibón de Eriste o Grist bajo el Pico d’els Corbets o Pico de Perramó
Por suerte el día sigue acompañando para llegar con buena velocidad por la senda del G.R. al Refugio Ángel Orús. Voy el primero. Voy rápido. La verdad es que para la prisa que tenemos el recorrido parece más largo, más interminable… ya en el cruce con la subida al Posets nos cruzamos con más gente, montañeros que vienen de esta dirección, con más o menos material, más o menos preparados… hoy día cualquiera sale a la montaña, iniciado o no.
Son pasadas las cuatro de la tarde cuando llego hasta las paredes del Refugio Ángel Orús. Cuando van llegando los compañeros les propongo descansar y tomar algo aquí, ya que veo no llegaremos a tiempo al parking. Al final nada, seguimos corriendo senda abajo en busca del parking de Espigantosa, a ver si tenemos suerte y cogemos el autobús… pero llegamos entre las 17:15 y las 17:20, el autobús ya ha salido… pero nos dicen que tiene que volver ya que hay gente que tenía el billete de “ida y vuelta” y no los han podido bajar en el primer viaje, con lo cual debe de volver a por ellos… entre éstos, nosotros. Con lo que antes de las 6 de la tarde ya bajamos en el autobús, lleno a rebosar, con una velocidad y cálculo casi desafiante por parte del conductor. En lo que aquí sí hemos tenido suerte, no lo ha sido tanto en el segundo recorrido de la espectacular y técnica cresta entre el Pico de Bardamina y el Posets.

En el centro de la imagen, a la izquierda el Pllan d’els Ibons y a la derecha el Ibón de Eriste o Grist bajo el Pico d’els Corbets o Pico de Perramó
Por suerte hemos realizado un recorrido espectacular por la cresta este del Pico de Bardamina y la cima del mismo, aunque por culpa de mi mal planteamiento y desconocimiento de la agreste y técnica cresta entre la misma cima y el Collado de La Paúl, no hemos podido acabar este desafío, el cual lo tenemos pendiente para otra ocasión en la que no fallaremos, la actividad ha sido genial, emocionante e increíble; con unos compañeros y equipo de lo mejor. Volveremos…