Pensando en otra esforzada actividad de entrenamiento para mi infructuosa finalmente expedición a Perú, pensé en otro recorrido por el Montseny, intentando salvar grandes desniveles pero sin que sea el ya conocido Viladrau-Matagalls, mejor otro nuevo con mas distancia y dificultad.
Entonces me fijé en la cima más alta del macizo, el Turó de l’Home, y desde por donde lo podría abordar que no sea Santa Fe y su fácil ascenso. Había una senda marcada o recorrido que desde Arbùcies llegaba a este lugar, pero ese sí que parecía lejano y largo, con lo que me decidí hacer el Turó de l’Home desde el mismo pueblo de Montseny. Al Matagalls lo subía dese el mismo pueblo de Viladrau, y ahora al Turó de l’Home lo subiría desde Montseny.
Mi primera visita al Montseny fue para subir al mismo Turó de l’Home desde el lado o cara sur, desde las largas laderas que bajan a Montseny, dejando el coche en el parking de Fontmartina, con lo que más o menos ya tenía controlado esta parte. Es más, en lugar de bajar de nuevo al pueblo directamente, pasaría por Santa Fe en su lado norte, y buscaría una ruta para bajar al mencionado pueblo por el Coll de Santa Helena, pisando parte del recorrido ya realizado un invierno desde el mismo collado hacia la cima del Turó de l’Home… parecía que iba tomando forma esta gran actividad.
Quizás el único inconveniente era buscar una bajada desde el mismo Coll de Santa Helena que me llevara de nuevo a Montseny sin tener que tocar la carretera asfaltada que desde la Costa del Montseny pasa por Fontmartina en busca de dicho collado y Santa Fe. Hay toda una serie de P.R. y G.R. que puedo ir siguiendo y enlazando para desde la misma población de Montseny me lleven a mi destino; además con que gran parte de dicho recorrido ya lo tendré en mente porque ya lo habré hecho… aunque la vuelta desde el Coll de Santa Helena me llevará de cabeza con un poco de lio en el recorrido a realizar… lo tendré que modificar para la próxima.
Así pues, decidido, el pasado sábado 14 de mayo me dirijo en coche hasta Montseny para buscar un aparcamiento cerca de la salida del G.R.-5 en los límites este de la población, guiado por el mapa Alpina que no dejaré de usar. Y justo en un camino cementado en la situación del pueblo antes mencionada, parece que hay un pequeño parking o lugar para dejar el coche y un llamativo cartel indicador e informativo sobre el parque natural del Montseny y del G.R.-5 que pasa o sale desde este mismo punto por unos escalones en el terreno junto a una barandilla de madera. Sobre las 8:20 hrs. comienzo mi camino y sigo dicho camino, senda del G.R.-5 hacia el este, dejando a mi espalda la población de Montseny.
Las vistas de este lugar hacia el resto del macizo, sobre todo al de La Calma en su parte más al sur, son espectaculares protagonizados por el espeso y tupido, verde, bosque, encinar: son las laderas del Turó de Samon hacia el este. Siempre he pasado por este punto en coche con lo que no hay perspectiva ni tiempo ni intención de observar lontananza. Ahora la voy descubriendo.
El G.R.-5 es una senda que no coge mucha altura en un principio y recorre casi al mismo nivel toda la ladera de la montaña como si fuera en busca de salir de ella, de Sant Celoni. De modo que cruza numerosos barrancos, rieras y bellísimos escondites de frondosidad y ruidosos riachuelos que, a pesar de la sequía, siguen bajando con su llamativo caudal de agua limpia, salida de las entrañas de la montaña.
La senda o recorrido del G.R.-5, en el que no me encuentro con nadie salvo con los dueños o trabajadores, habitantes, de las casas a las que se acerca, pasa entre bancales, bosquecillos, caminos y sendas, no hay que dejar de seguir las marcas rojas y blancas. Al poco de salir de Montseny cruza una barriada de casas separadas en la verde ladera de la montaña: Les Casetes; por las que pasaremos casi pegados a los muros de alguna de ellas por estrechas y escondidas sendas. Algunas son casas de labor, otras casas rurales, saludo a algún señor que parece trabajar con los utensilios del campo cerca de la puerta de su pequeña masía o casa de labor, y sigo introduciéndome paralelo a algunos bancales, pero entre frondas y rincones boscosos. Excepcional.
Antes y después de cruzar la zona de Les Casetes, el G.R.-5 habrá pasado por bellos lugares de sombra y solitud. Incluso en uno de los rincones una mesa de piedra con sus mismos bancos de piedra, invitan a pararse aunque solo sea para disfrutar del rincón. También cruzo un riachuelo por un estrecho puente de piedra y cemento, muy cuco, en un rincón que parece más una postal de bosques atlánticos que mediterráneos del Montseny: es el Puente en el Sot de Ritronyes, al cual le haré un bello reportaje a la vuelta, si el tiempo me deja. Es un rincón idílico donde el agua en movimiento, en caída, es la protagonista.
Después de Les Casetes la senda se ensancha, parece un antiguo camino de herradura, y parece que comienza a hacer grandes zigzags para buscar un punto a algo de más altura. Aunque invisibles, noto la cercanía de otras casas e incluso de las afueras de La Costa del Montseny, pero no llego a pasar por ellas. Antes de salir a la carretera que de La Costa del Montseny pasa por Fontmartina y en mi recorrido solitario, aparece una mountain bike cuyo ciclista me saluda alegre y animadamente, me hago el antipático y casi grosero diciéndole que está prohibido ir por sendas y caminos más estrechos de 3 metros de ancho (muchas zonas del Montseny están atacadas de motos y bicis que se salen de los caminos y normas establecidas para el cuidado y preservación del entorno).

A la izquierda el Turó de l’Home, el Puig Sesolles con su antena en el centro y el Turó Gros o d’en Paletreques
Cruzo una vez el asfalto de la carreterilla, enfrente, al otro lado siguen las marcas del G.R., y de nuevo me interno en el lindo bosquecillo, para salir otra vez a la carreterilla mencionada. La idea es salir a La Plana del Coll en la misma carreterilla, antesala de Fontmartina y donde está el alargado parking donde dejamos el coche aquella la primera vez que subimos al Turó de l’Home. Unos carteles indicadores que aparecen justo cuando la senda desemboca en la carreterilla en una curva significante en el que cambia de dirección, nos ayudaran a conocer el lugar y a seguir la ruta correcta. En el camino de vuelta, desembocaremos en este mismo punto… ¡Vamos al Turó de l’Home!
Descubro los sitios para aparcar o dejar el coche a lo largo de la carreterilla. La sigo por su orilla y casi pegada a ella hacia arriba, en dirección norte; llegando a la mitad de este sitio que es la Plana del Coll. A la derecha y este aparece un camino y recorrido que pasa muy cerca del gran caserón de Fontmartina. Mientras desde aquí ya solo tengo que seguir el recorrido descrito en aquella primera subida al Turó de l’Home desde Fontmartina. Por cierto, el día excelente, a primera hora de la mañana no demasiado calurosa, pero por suerte la sombra de los bosques y rincones, me protegerán del implacable sol. Lo único es que las vistas al paisaje u horizonte, no salen más allá de los árboles, laderas y rincones de este precioso bosque.
Ahora la montaña ya me va dejando ver el paisaje, a partir de este punto, y ya me deja ver las cimas del Turó de l’Home y de las cumbres, laderas, que la rodean. Justo en el Plana del Coll, el verdadero G.R.-5 sigue hacia Fontmartina, pero para ascender al Turó de l’Home sigo una variante de la misma, el G.R.-5.2… y creo que también habían marcas de P.R. Y una vez dejo la carretera saliendo por el camino a la izquierda, siguiendo siempre las marcas, ya me adentro en las laderas sur del Turó de l’Home, sigo las marcas del G.R. por caminos y sendas, igual que hice con Anna en aquella primera subida al Turó de l’Home desde Fontmartina. Eso sí, me doy cuenta de que han cambiado el camino, el recorrido, parece que no paso por el mismo sitio en algunos puntos. Por ejemplo, ya no paso junto a la construcción del Corral d’en Rovira.
La subida o recorrido en esta parte es empinada y continua. Desaparece la sombra y el sol ya quema mi piel, paso calor y me deshidrato. Estamos a mitad de mayo pero ya hace calor casi de julio. Algunos corredores de montaña me acompañan en este recorrido, tanto para subir como otros bajando. Por suerte más arriba entro en el hayedo al sur del Turó de l’Home. La sombra se agradece. Descubro el cruce de la senda igual que antaño, hacia la izquierda sigue por la ladera hacia el norte, en busca de los pozos de nieve y la cima de Les Agudes por su lado suroeste; yo sigo el G.R. hacia la derecha, internándome de nuevo en el precioso hayedo, el cual parece imposible que subsista en esta soleada ladera del Turó de l’Home. Hago algunas fotos a unas preciosas y curiosas flores.
Y siguiendo la senda hacia arriba llego al famoso y predominante Coll de Sesbasses (1.643 mts.), después de la llamativa curva con cambio de dirección de la misma senda, en el punto en el que te deja justo debajo de la cima del Turó de l’Home con su reconocido refugio meteorológico. Y desde este collado, tantas veces realizado, el fácil ascenso al punto más alto del Montseny, la cima del Turó de l’Home a 1.706 mts., sobre las 11:30 Hrs., acabando aquí el recorrido descrito en la subida al pico desde Fontmartina.
Después de descansar y comer algo en la cima el Turó de l’Home, y de hacer las fotos de cima y paisaje por defecto, voy en busca de Les Agudes; la otra alta cima del Montseny y casi más fotogénica. Para ello vuelvo al Coll de Sesbasses, y sigo las marcas del mismo G.R. casi cumbreando por el lado este (derecha) y luego oeste (izquierda). En el mismo Coll de Sesbasses sigo por la senda de la derecha que parece baja poco a poco pero que al final se mantiene en la ladera casi a la misma altura. No hay que ir por la cuerda cimera a pesar de que parece hay senda. A los pocos pasos otro cruce: seguimos por la senda que no baja, por la izquierda, que será la que nos lleve, con las marcas del G.R. hacia el Coll de Les Agudes, rodeando el Puig Sacarbassa por el oeste, por la izquierda. Y una vez en el Coll de Les Agudes donde hay otro cruce de sendas y recorridos, seguimos montaña arriba enfrente para llegar a la cima de Les Agudes, también de 1.706 mts. de altura.

Panorámica desde el Turó de l’Home, de izquierda a derecha: refugio de la cima, valle de Palautordera, Vilamajor, Turó de Samon, el Suï, Puig Drau, La Calma, Collformic y Matagalls
A pesar de la sequía el bosque aparece muy verde, fenomenal; hago fotos al paisaje, sobre todo el estupendo hayedo que baja al Pantá de Santa Fé, el muy fotografiado valle de Passavets, y zona del Turó Morou y Turó de Maçaners. Precioso. Otro pequeño descanso y enseguida sigo el recorrido previsto. Desde el Turó de l’Home ya coincido con mucha gente, muchos visitantes que desde Santa Fe o Passavets suben a estas cimas. Sigue haciendo calorcillo, pero el tiempo es muy bueno y soleado, demasiado soleado.
Desde Les Agudes tengo que bajar a Santa Fe, para bajar sigo el recorrido descrito en Les Agudes desde Santa Fe, el habitual y más indicado, tanto por su bajada directa como por el extraordinario lugar que recorre, ese maravilloso hayedo entre Les Agudes y el Turó de l’Home, por el valle de Passavets, pasando por la Font de Briançó, Passavets, y una vez cruzada la carretera que pasa por Santa Fe y sigue hacia el Coll de Sant Marçal, sigo la estupenda senda o recorrido entre la carretera y la Riera de Santa Fe (la que viene de Passavets), por rincones preciosos del estupendo hayedo; para finalizar en Santa Fe.
Llego a Santa Fe hacia las 13:30 Hrs., a tiempo para descansar entre una y media hora aproximadamente y comer. No me canso de hacer fotos y videos de las cercanías a Santa Fe. Es un lugar mágico, especial, espectacular… con el sonido del agua mientras corre por llamativa Riera de Santa Fe antes de llegar al lugar. Muchos visitantes, curiosos y domingueros suben aquí para comer en las mesas junto a las altas secuoyas. Bullicio, conversaciones y diversión en las familias. No tardo mucho en querer salir de aquí…
Para proseguir el recorrido debo buscar una senda marcada al otro lado de la carretera justo enfrente de la casa de información de Santa Fe, que llaman Can Casades, un postecito de información de recorridos nos dice que nos puede llevar al Roc Perer. Salgo de ese bullicio, de la aglomeración de Santa Fe para buscar nuevos rincones, donde otras pocas personas buscan el silencio, la tranquilidad y el verde de la naturaleza.
Dejo la carretera a mi espalda y entre unos árboles salgo a un verde y tranquilo prado. La senda que sigo llega a un cruce: puedo ir al Roc Perer por ambos lados, es como un recorrido circular marcado al Roc Perer desde Santa Fe. Pero en el cruce giro a la izquierda y sureste. Según el poste indicador voy en dirección a la Font del Cirerer. He cruzado parte del magnífico hayedo cerca de la carretera, ahora paso junto a curiosas casas o viviendas ubicadas casi milagrosamente en un parque natural como es este y que no salen sus nombres en el mapa de Alpina, como Can Serra.
La senda o recorrido que coge caminos de herradura o transitables según su parte, sigue durante un tiempo paralelo a la carretera que baja a Sant Celoni; y justo cerca del cruce de la misma donde sale el ramal que pasa por el Coll de Santa Helena, el recorrido comienza a subir montaña arriba en busca de un camino que viene de la misma carretera; lo sigo hacia la derecha y arriba. No hay que dejar de seguir las marcas del recorrido, los postes verdes. Ya no dejo este camino que hace un poco de zigzag mientras va cogiendo altura, ladera arriba de esta parte de la montaña, hasta que sale a otro camino transitable reconocido, justo en el lugar o mirador del Roc Perer a 1.332 mts. Mientras he ido cruzando una preciosa zona de hayedo, donde mi cámara de fotos se ha regocijado y trabajado con sus colores, sombras, verdor y belleza. No me doy cuenta si paso o no por el lugar de la Font del Cirerer, no llegué a verla… igual estaba más cerca de la carretera…
Justo antes del Roc Perer me encuentra con una pareja que sigue un recorrido similar. Hay muy poca gente en estas laderas, salvo las que se han quedado en los prados cercanos a Can Serra y a la Font del Cirerer. Me asomo por el mirador y hago fotos al asombroso manto boscoso que rodea Santa Fe y su embalse… pero aquí ya he estado: ahora solo tengo que seguir el camino que pasa por aquí y que viene de l’Aveteda, justo por encima del que he salido señalizado desde Santa Fe y haciendo un giro de 180º. En dirección sur sin variar la altura por la ladera boscosa de la montaña… es el mismo recorrido realizado en la actividad Turó de l’Home desde el Coll de Santa Helena, que es hacia donde me dirijo.
Un recorrido magnífico y precioso por un solitario camino medio transitable o casi de herradura, entre rincones llenos de hojas secas de las hayas, con hermosos y extraordinarios ejemplares, y frondosos y oscuros escondites de este perfecto y sano hayedo. Hago fotos de estos rincones. Impresionante.
De nuevo hay que tener cuidado al final del camino cuando sale del hayedo hacia la loma cimera casi pelada de bosque que sale del Coll de Santa Helena hasta las cimas de las montaña: cogemos el caminito que sale hacia abajo e izquierda antes de llegar a dicho lugar, y lo seguimos por el hayedo. Si el camino sale del bosque, es que nos hemos pasado el cruce o desvío a la izquierda. Después el camino desaparece y de nuevo no encuentro la senda que se dirige o pasa por la Font de Ferrussa junto a aquella caseta de piedra pequeñita que llaman el Corral d’en Pla. Pero no me pierdo, intento seguir entre los árboles y los abundantes matorrales que impiden el paso. Da la impresión de que nadie pasa por aquí. No hay manera de encontrar la senda, y cuando la encuentro se pierde entre los matorrales… pero al final al salir de la medio zona boscosa llego a pasar cerca de los muros del Corral d’en Pla, y de ahí fácilmente hacia la ladera cimera hasta que me topo con una buena senda que baja hacia la izquierda hasta el ya cercano Coll de Santa Helena… pero este recorrido ya está descrito en Turó de l’Home desde el Coll de Santa Helena.
A partir de que ya estoy en el Coll de Santa Helena (1.219 mts.) cruzo la carretera justo en la curva y al otro lado del parking, más allá quedan las antenas, aparece una sendilla que parece ir paralela unos pasos al murito que cierra el parking en el Coll de Santa Helena, y después se aleja de él. Dicha senda parece gira hacia la derecha y suroeste con algo de bajada… y a partir de ahora comienza el lio para llegar a Fontmartina.
El día sigue siendo espectacular, casi caluroso. La senda nueva cruza por lugares de sombra entre magníficos ejemplares de pino, hayas y encinas, aunque al comienzo está a pleno sol. Paso por un rincón precioso, la Font de Profit, con sus bancos de piedra y los altos árboles con una sombra agradecida, desde la cual, pocos pasos después, deriva en un camino. Miro el mapa de Alpina; ahora llevaré el mapa en la mano hasta casi llegar a Fontmartina.
En el camino sigo hacia la derecha, y al poco tiempo derivará en otro cruce con otro camino más deshecho o empinado, que esta vez seguimos a la izquierda, dejamos a nuestra espalda las cercanías de Can Pinyoca, y enseguida otro cruce, seguimos de nuevo hacia la izquierda y abajo. Estos caminos no parecen muy transitados, menos el primero al que salíamos desde la Font de Profit. Pero en ocasiones los destrozados caminos nos dejan contemplar; atraviesan preciosos rincones que no hubiera pensado que por aquí habrían, como hayedos fenomenales, sanos castaños y robles, encinas, Quercus al fin y al cabo, magníficos.
Este último camino no hay que dejarlo, aunque hace curvas de un lado y otro, y hay que seguirlo hasta que desemboca en otro más usado y cuidado, transitable, y seguimos este camino hacia la derecha, sin bajar mucho más, hasta llegar a las proximidades de una bassa, al que llaman llac, el LLac de Viada. Me paro junto a las orillas del solitario estanque, laguito, que realmente es artificial, una gran balsa. Hay peces, fauna y flora. Excepcional.
Desde este descansado rincón de las orillas de la pista que ahora seguiré y del Llac de Viada, puedo ver las cimas del Puig Sesolles allá arriba, gracias a que se despeja algo el estupendo bosque variado de esta parte de las laderas del Montseny. Sigo sin tener compañía; es un recorrido y unas partes de la montaña fuera de los recorridos marcados, montañeros, excursionistas, y por ello disfruto de la Naturaleza, a veces descuidada, con caminos destrozados, olvidados, y bosques solitarios pero hermosos, cuidados. Un recorrido de los míos…
El camino junto al llac no es tal camino, si no una pista aburrida, ancha y bien cuidada, a pesar de ello no pasan muchos autos, ninguno. Miro el mapa Alpina: hay otro camino menos transitado que baja paralelo a esta pista por en medio del bosque y sale desde el punto del otro camino antes de llegar al llac, de desembocar a la pista… pero no sé si seguirla, la pista es más artificial, aburrida, pero menos equivoca y más directa. Tengo que ir hacia una masía a la que llaman Can Rovira, y por la pista parece que me acercaré más… decidido: sigo la pista hacia abajo, oeste, izquierda, según aparezco frente al llac; aunque la pista hará grandes zigzags en bajada, sin tener demasiada pendiente. Aburrida pero necesaria.
Sin casi sombra por la pista enorme y eterna, se me mete el sol en la cabeza y se me hace muy larga, aburrida. Las vistas no son muy embelesadores por culpa de la misma pista, pero curioseo los diferentes puntos de toma de agua para los bomberos… y ya por fin llego al final de la pista o al menos a un cruce de pistas con carteles indicadores de direcciones; vengo del Llac, Estany d’en Viada, y, según observo el mapa Alpina, quiero pasar por la masía de Can Rovira para coger un camino a mitad de altura desde la ladera de la montaña en dirección norte y oeste, para llegar hasta la zona de Can Riera de Ciuret pasando por Can Gençana; y de aquí, a Fontmartina. Así que giro hacia la izquierda y sur por la pista en busca del camino que me llevaría a Can Rovira, que no queda muy lejos en esta dirección.
Al poco tiempo aparece el camino para girar a la derecha hacia Can Rovira, y es una trinchera, es un campo fortificado con valla electrificada y perros “rabiosos” (que no veo), sueltos por la parcela… ¿no es un camino de servicio? Ya que observo en el Alpina como cruza la masía hacia el lado opuesto… no sé… pero lo que sí estoy seguro es que atravesar esa valla de prisión y meterme en ese campo de minas, podría ser más que complicado y casi peligroso… con lo que decido seguir la pista hacia el sur bajando de la montaña, en busca de un camino en el que las marcas de G.R. parecen que lo siguen hacia el lugar al que quiero llegar, y seguramente, gracias a su identificación de recorrido y prioridad, no habrá impedimentos en seguirlas.
Pista abajo, me encuentro con otro cruce donde aparece un cartel de indicador de lugares. En éste aparece Can Verdaguer Xic. Giro a la derecha haciéndolo de unos 180º, pasando de la pista ancha, llana, apisonada, aburrida, a un camino más simpático, estrecho pero transitable, en dirección a este lugar. Cruzo unos bancales de viñas, variando el paisaje pero sin dejar de ser bonito y llamativo, hacia abajo en busca de otro camino que cruza en perpendicular y es donde se encuentran las marcas del G.R. Antes he dejado a la izquierda el caminito que nos dejaría en la misma Can Verdaguer Xic, dejamos otro que sale a la derecha, seguimos hacia la izquierda en busca de una nave de color verde y una construcción que queda como un poco abajo, que es Can Grau. Pero antes de llegar a Can Grau, derivamos en el camino donde aparecen las marcas de G.R. que venían en el mapa Alpina; incrustada en el tronco de un árbol aparece la esperada pintura blanca y roja. Este camino atraviesa la ladera de la montaña sin variar mucho en su altura, y el G.R. es el mismo que cogí cuando salí de Montseny: el G.R.-5… curiosamente me quedo muy cerca del recorrido de la carreterilla que viene de Santa Fe hacia Sant Celoni, antes de llegar a Campins, y cerca de Fogars de Montclús… pero no la llego a tocar.
Mirando hacia el árbol donde aparece la marca, giro hacia la derecha dejando a la espalda la no pisada Can Grau con su curiosa y estrambótica nave verde, y sigo en dirección oeste, (entre suroeste, noroeste). Sigo el camino bien marcado, largo, sin perder ninguna de las marcas de vista. Pero llega un momento que este camino desemboca en otra carreterilla asfaltada, y siguiendo las mismas marcas del G.R., y cartelitos indicadores de direcciones, giro por la misma hacia la derecha hacia La Costa del Montseny, y sigo la carreterilla que se adentra en un valle oscuro, “obac”, frondoso lleno de fantásticos ejemplares, rincones y bosques, la idea es ir en busca de Can Riera de Ciuret. Es el barranco del Torrent Ample, El Rifer, varios riachuelos, barrancos y torrentes forman y desembocan en el fondo de este valle, que va cambiando de nombre según la parte donde estés. A pesar de ir caminando por un camino asfaltado o carreterilla, el paisaje es verde, frondoso, sombreado y fotogénico para usar la cámara; el sol ya no me toca y el caminar ya no es tan fatigoso a pesar del duro asfalto para mis pies dentro de estas duras botas.
Pasa algún coche. Parece que hay más movimiento, más vida humana, a medida que me acerco a Can Riera de Ciuret. En el resto del recorrido desde el Coll de Santa Helena, me he cruzado con uno o ninguno, en esta solitaria ruta por el Montseny. Y así es que llegando a Can Riera de Ciuret me encuentro con una especie de camping, una casa rural, un restaurante, casa de colonias, aparcamiento… con mucha gente (para lo que es el lugar), con mucho ruido, música alta al aire libre, es un lugar concurrido y visitado por lo visto. Curioso. El edificio principal es llamativo, con un mapa como dibujo en la parte alta de la fachada. Hay bastante gente sentada en las mesas de la terraza, niños corriendo de aquí para allá. Tengo que ir subiendo, por el camino cementado, asfaltado, desde el nombrado restaurante ladera arriba, pasando por la puerta de la ruidosa casa rural llena de gente joven con música alta y globos atados a corales aéreos, que parece celebran un cumpleaños, y más arriba el camino cementado pasa paralelo y pegado a los límites de una especie de camping, de sus barracas.
Curiosamente no pierdo el G.R. Por alguna razón el camino que cruza el lugar sin subir, está como cortado, a la vez que compruebo seguiré por un recorrido naturalista que seguirá en zigzag cogiendo altura, dejando a mi espalda y abajo las casas y campings ruidosos, casi masificados, de Can Riera de Ciuret. Arriba del camping y sus barracas un tanto pegotes formando un paisaje casi chapucero, hierro y óxido entre tanto verde y belleza; descubro una casa a medio construir, o una especie de nave, almacén y casa, a medio (más bien parece ilegal); y a partir de aquí el camino se acaba y sigo por una ancha senda con las marcas del G.R., que no debo perderlo… pero creo que no es el recorrido que viene en el mapa Alpina: el original parece que era el recorrido que estaba cortado entre el restaurante y la casa rural. Pero al final las marcas del G.R. desaparecen…
De nuevo solo entre la espesura del bosque, del encinar, este recorrido está marcado como Sot de l’Infern, y es una ancha senda, casi un camino de herradura que sube haciendo un zigzag, destrozada en algunas partes por el trabajo de los jabalíes; y gira hacia el oeste por otro bello paisaje del cuidado bosque del Montseny, de su encinar, en busca de cruzar un barranco, una riera, el Sot de La Buera. Es un recorrido naturalista como ya he mencionado antes, ya que pasa por reconstrucciones de cabañitas o construcciones para hacer carbón, Carboneras, siendo un oficio ya extinto del que se sacaba provecho de estos extensos y maravillosos bosques, encinares de esta magnífica montaña. Y justo al salir a la nombrada senda que pasa por este lugar y ya no sube más, al cruzar la montaña a una misma altura, en lo que llaman el Pla de La Pomera, sigo hacia la izquierda y norte, noroeste en busca de cruzar el Sot de La Buera y las inmediaciones de Fontmartina al otro lado del barranco, del riachuelo. Sigo las marcas reencontradas del G.R.
El camino se hace largo pero no pierdo las marcas del G.R. Pasa de sendilla simpática y atractiva a un camino de herradura menos bonito pero que sigue cruzando los hermosos y sanos encinares de la zona. Casi sin saberlo ni verlo, pasamos por debajo de la construcción de Fontmartina, como por casualidad. Y curiosamente sin saberlo, seguiremos por un camino paralelo al de Fontmartina pero poco más abajo, también paralela a carretera que va de Montseny al Coll de Santa Helena, cerca de la Plana del Coll. Dicho camino parece que no sale en el mapa Alpina, y desemboca justo en la curva de la misma carreterilla mencionada, por donde sale el G.R. si vienes de Montseny a la misma, lugar que ya había pisado en la subida, y a bastantes metros antes de la Plana del Coll, en lo que llaman la Plana Boda. Es característico porque en este lugar la carreterilla hace una curva de casi 180º, para seguir recta en subida, con parkings de coches a un lado y otro según sube, pasando por la Plana del Coll… Aquí llego a las 18:30 horas.
Descanso unos minutos, 10, 15, no lo sé. Bebo la poca agua que me queda, y me doy cuenta de que el camino a Montseny aún es larguito pero que ya estoy en el recorrido de subida, y solo tengo que desandar lo caminado esta mañana. La marcha ha sido preciosa aunque un poco tórrida por el caminar por la pista de bajada a Can Verdaguer Xic y por el asfalto y dominguerismo de Can Riera de Ciuret, pero bueno, siempre hay flecos que unir para conseguir un buen vestido.
Y ahora que ya casi no tengo que mirar el mapa Alpina porque ya conozco el recorrido al desandar lo caminado, sin salir del G.R.-5, me dedico en algún rincón a fotografiar, gravar, para hacer la vuelta menos rutinaria y sí más alegre e interesante: como parame en una cuevilla que me encuentro cerca de la senda al poco de bajar del Pla de Boda, o la grabación al pasar o cruzar el bello rincón de agua y verdor del Sot de Ritronyes con su puentecillo arqueado, antes de pasar por Les Casetes, o ese otro rincón entre enormes ejemplares que dan una sombra formidable, sobre una mesa y bancos redondos, de piedra, que invitan a sentarse y a escuchar el paso de la vida, de la Naturaleza, en silencio… cosa que ya no hago y lo observo desde la distancia de la senda, para no tardar demasiado en llegar a Montseny. Formidable.
Y así, sin más pérdida y sin salirme de lo andado esta mañana, de seguir las marcas del G.R.-5, llego al lugar de las afueras de Montseny donde había dejado el coche y comenzaba esta aventura en solitario. Son aproximadamente las 20:00 horas. Me encuentro con una persona que al verme ataviado con mochila, botas y el “traje” de montaña me pregunta curioso… es un ciclista que viene de Lleida al Montseny a recorrer sus caminos y rincones, que nunca había estado aquí pero sí le habían hablado del lugar, de la montaña. Le hago algunas indicaciones y charlamos un ratillo. Mañana hará él su aventura en solitario en bicicleta por la montaña.
El recorrido ha sido excepcional, recorriendo laderas y zonas de esta impresionante y peculiar montaña como es el Montseny, sus diversos bosques de diferentes tipos de clima y árboles, sus fuentes, que a pesar de la inminente sequía, siguen brotando agua, igual que sus rieras, sots, riachuelos… un buen recorrido, largo y precioso de resistencia que me servirá para mi entrenamiento de la expedición de este verano (que al final se anulará)… pero quizás si la tuviera que repetir, variaría el recorrido: esa vuelta por la pista hacia Can Grau y Can Verdaguer Xic, hay que limarla. En cualquier caso, impresionante, espectacular.